Una Luz Para Las Naciones

(Isaías 42:6 y 49:6)

Teología de la Misión en la Iglesia Primitiva


“La irresistible expansión de la fe Cristiana en el mundo Mediterráneo durante los primeros 150 años es el hilo escarlata que corre a través de la historia del Cristianismo primitivo.”
 Martín Hengel


No hay duda alguna sobre el mandato expresado por nuestro Señor Jesús acerca de la misión de la Iglesia: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones” (Mt. 28:19). Pero ¿es posible que los primeros cristianos hayan tenido otros textos que los animarán a ir y expandir su fe?

Michael Bird presenta dos textos en Isaías que desarrollan o son prueba de una intertextualidad y tienen que ver con el desarrollo de la misión de la Iglesia primitiva. El argumento de Bird descansa  en la orientación misionera, la cual estaba incrustada en el movimiento de Jesús y es atribuible en parte al impacto del Jesús histórico sobre sus más cercanos seguidores.

Como prueba de su argumento, Bird dice que en las cartas de Pablo y en Hechos se puede establecer que la misión Cristiana se levanta sobre la creencia de que el 'escatón' tuvo su inicio con la resurrección de Jesús, la experiencia del Espíritu Santo en las primeras comunidades Cristianas y, lo más importante, la lectura de la Septuaginta a la luz de estas dos convicciones. La intención de Bird es saber cómo la teología de la misión en la Iglesia primitiva fue formada a partir de la interpretación de estos dos pasajes en particular, a saber: Isaías 42:1-6 y 49:1-6 de la LXX.

Estos dos textos fueron entendidos como el llamado de Israel a tener un rol universal en el pacto salvador de Dios para las naciones, y algunos autores Cristianos creyeron que está vocación fue tomada por Jesús y la Iglesia.

Israel Como Luz Para Las Naciones

En Isaías 40 – 55 emerge un modelo en donde la figura del Siervo, como representante de Israel por excelencia, es el instrumento elegido por Yahvé para extender la salvación a todas las partes de la tierra. La transformación o redificación de Israel desde el exilio, tránsito, y muerte espiritual, también tiene como resultado la transformación de las naciones alrededor de ella. Ya en el libro de Isaías se desarrolla 'una posible progresión' en donde las naciones compartirían la salvación que llega  junto a la restauración de Israel. Veamos:

He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. 2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. 3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. 4 No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.  5 Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan: 6 Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, 7 para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.
El Siervo en Isaías no es Israel ni ningún tipo de héroe que lo represente. En Isaías 42, el Siervo es la respuesta de Yahvé a la súplica por el continuo sufrimiento de Israel (Isa. 40:27)). La función esencial del Siervo es establecer justicia en toda la tierra. Del mismo modo, su enseñanza deberá ser recibida con entusiasmo por los pueblos. Además, el Siervo también opera como ´luz para las naciones'. Su  ministerio es de redención al traer sanidad y liberación.

En este sentido, por medio de ser luz para las naciones, el Siervo cumple una de las promesas bíblicas del pacto hecho a Abraham: 'en ti todas las familias de la tierra serán benditas' (Gen 12:3). Si lo entendemos de esta manera es probable que el texto aluda a una interpretación Cristiana en donde  encuentre un mandato para su misión mundial,  y para una renovación de la relación entre el mundo y Yahvé.

 1 Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. 2 Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba; 3 y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré. 4 Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.  5 Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza); 6 dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.

En Isaías 49, que es el segundo canto del Siervo, las naciones son convocadas para escuchar bajo qué circunstancias el Siervo realizara su trabajo ya prescrito por Yahvé. Sin embargo, se pide una respuesta para saber por qué Israel se encuentra desolada y busca a Yahvé para su vindicación. En Isaías 49:6, el Siervo también se distingue de Israel, porque él es 'levantado de las tribus de Jacobo para restaurar a los sobrevivientes de Israel. Al mismo tiempo la tarea del Siervo tampoco es suficiente, y por eso será dado como una 'luz para las naciones' de ese modo Yahvé llevará salvación a todos los confines de la tierra. El contexto se centra sobre la restauración y reconstrucción de los exiliados Judíos. Está restauración, lograda por el Siervo, tiene un significado para el mundo entero.

Es esta percepción del rol del Siervo que trae salvación a las naciones la responsable de formular una teología de la misión de la iglesia primitiva. Además, la apropiación, interpretación y aplicación Cristiana de los pasajes se mantiene en agudo contraste con el Judaísmo del segundo templo, donde Isaías 42:6 y 49:6 no se citan con frecuencia y hacen alusión normalmente a una interpretación de tipo nacionalista y etnocentrista. (cf. Rom. 2:19-20; Sib. Orb. 3.195).


Comentarios

Entradas más populares de este blog

El No de Karl Barth A la Enseñanza Del Infierno

El Mensaje Anti imperial de Jesús en el Evangelio de Marcos.*

El Libro Negro De La Nueva Izquierda: Un Nuevo Sofisma