Si A La Vida

No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios. (Eclesiastés 2:24)

Aún con todo lo que Agustín de Hipona representa para el Cristianismo en general, y el Cristianismo Occidental en particular; sigo pensando que su “teología” contiene una muy fuerte dosis de Platonismo. En el libro X, capítulo 6 de sus confesiones, dice:

“Y ¿qué es lo que amo cuando yo te amo? No belleza de cuerpo ni hermosura de tiempo, no blancura de luz, tan amable a estos ojos terrenos; no dulces melodías de toda clase de cantilenas, no fragancia de flores, de ungüentos y de aromas, no manás ni mieles, no miembros gratos a los amplexos de la carne: nada de esto amo cuando amo a mi Dios. Y,  sin embargo, amo cierta luz, y cierta voz, y cierta fragancia, y cierto alimento, y cierto amplexo, cuando amo a mi Dios, luz, voz, fragancia, alimento y amplexo del hombre mío interior, donde resplandece a mi alma lo que no se consume comiendo, y se adhiere lo que la saciedad no separa. Esto es lo que amo cuando amo a mi Dios.” (Confesiones X,6,8)




En contraste y parafraseando la cita de Agustín me gustaría decir: cuando amo a Dios amo también la belleza del cuerpo, el ritmo del movimiento, el brillo de los ojos, los abrazos, los sentimientos, los olores; los sonidos de toda la creación. Cuando te amo, mi Dios, quiero abrazar todo, te amo con todos mis sentidos en la creación de tu amor. En todas las cosas que me encuentro, tu estas esperándome. Por mucho tiempo te he buscado dentro de mí y te llevo en mi alma, escudándome con una armadura de timidez. Pero tú eres – trascendente  – y me atrajiste desde la estrechez de mi corazón a un lugar espacioso de amor por la vida. Así que salí de mí y encontré mi alma en mis sentidos, y me vi en los otros.

“La experiencia de Dios se profundiza en la experiencia de la vida. No la reduce, porque despierta al incondicional Si a la vida. Más yo amo a Dios, y me alegro en mi existencia. Existo en lo inmediato y lo total, y siento al Dios viviente, la fuente inagotable de la vida y la experiencia eterna.” 



(Tomado de Jürgen Moltmann, Un Lugar Espacioso: Autobiografía, p. 350)

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El No de Karl Barth A la Enseñanza Del Infierno

El Mensaje Anti imperial de Jesús en el Evangelio de Marcos.*

El Libro Negro De La Nueva Izquierda: Un Nuevo Sofisma