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Karl Barth y La Predestinación

 Así que Dios tiene misericordia de quien él quiere tenerla, y endurece a quien él quiere endurecer.  Pero tú me dirás: «Entonces, ¿por qué todavía nos echa la culpa Dios? ¿Quién puede oponerse a su voluntad?»  Respondo: ¿Quién eres tú para pedirle cuentas a Dios? «¿Acaso le dirá la olla de barro al que la modeló: “¿Por qué me hiciste así?” Romanos 9:18-20 (NVI)


Uno de los pasajes más debatidos de la Escritura es sin duda Romanos 9-11. Por un lado, los Calvinistas ven en este pasaje la prueba absoluta que sostiene la doctrina de la predestinación. Sin embargo, Karl Barth en su obra Dogmática Eclesial II/2 provee una exegesis interesante de este pasaje. Es iluminador ver qué es lo que Barth entiende por predestinación.

No es con respecto al arbitrario poder de Dios que Pablo elabora una contra respuesta en donde se justifica al hombre. Es sólo una lectura refrescante lo que da paso a la cuestión del v. 19. Por el contario, el “poder” de Dios en Su relación con el hombre, se hace con el propósito de que el hombre pueda conocer su condición, es algo totalmente determinado; está en consonancia con el propósito de Dios con respecto al hombre en Jesucristo. El tenor de la respuesta hallado en el v. 20 es: “en cualquier caso, ya sea que seas amigo de Dios como Moisés o su enemigo como Faraón, ya sea que tu nombre sea Isaac o Ismael, Jacob o Esaú, tú eres el hombre por cuyo pecado y para cuyo pecado Jesucristo tuvo que morir en la cruz para justificarte ante Dios, y para cuya salvación y gozo, y por cuya justificación, Él ha sido resucitado de entre los muertos.” (Rom 4:3-5).

En esencia, Karl Barth ha tomado esta cuestión de Romanos 9:20, la cual comúnmente es entendida como el indeterminado poder de Dios el cual “coloca al hombre en el lugar correcto ante Dios”, y  lo ha hecho particularmente en la persona de Jesucristo quien sufrió y murió por el amor que Dios le tuvo a la humanidad. Este determinado propósito de Dios, la decisión de Dios sobre la humanidad en Jesucristo, la libre elección de Dios sobre el hombre en Jesucristo, es la primera respuesta de Pablo a Su pregunta. Esta es la razón del por qué la doctrina de la elección de Karl Barth es una mejora sobre la comprensión Calvinista. Barth tiene éxito al traer la elección como un evento “en Cristo”, no como un suceso abstracto no dependiente de Jesucristo (ver Ef. 1:5-6)


 Es esencial ver que Pablo tiene esto en mente como contexto cuando escribe Romanos 9-11.

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