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Emil Brunner

El Motivo De La Encarnación

“El nacimiento virginal surgió por razones dogmáticas y no por conocimiento histórico”
 (Emil Brunner sobre Mateo 1:18 y Lucas 1:35)



Emil Brunner tenía una preocupación en particular, la cual, había impactado a la Iglesia Cristiana, esta preocupación se llamaba modernismo. Fue el liberalismo de las escuelas teológicas de su época el que lo hizo optar por una vía que estableciera las bases sólidas de una fe madura. Sin embargo, a pesar de su descontento con el liberalismo, tampoco encontraba en el fundamentalismo Cristiano el camino que salvaría a la Iglesia. Brunner elige seguir el camino neo-ortodoxo de Barth, buscando en la teología dialéctica la respuesta a sus inquietudes. La prioridad de la revelación será el punto de desacuerdo con Barth, ya que para Brunner el “punto de contacto” con lo no cristiano, si forma parte de la dialéctica.

La Cristología de Brunner empieza con el nacimiento virginal. Sin embargo, su punto de vista acerca de la encarnación no es ortodoxo en estricto sentido. Brunner piensa que el nacimiento virginal no se ajusta al hecho de la encarnación. Brunner dice: “La encarnación es la verdad fundamental del Cristianismo, pero ha sido deformada y desfigurada por el nacimiento virginal.” Como Brunner no ve tampoco ningún tipo de preocupación ni en el evangelio de Juan, ni en el apóstol Pablo sobre la partenogénesis, basa sus afirmaciones en el Nuevo Testamento, así por ejemplo cita Gálatas 4:4:

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley.”

Con esta declaración descarta la encarnación en sentido tradicional, pero ofrece su versión de la siguiente manera: afirma en primer término que de parte de Dios hubo un movimiento propio hacia  nosotros, un descenso que, precisamente es lo que distingue al Cristianismo de otras religiones. Este descenso desde arriba por parte de Dios hacia abajo se originó en la eternidad, pero su meta era la humanidad histórica.

Lo central de la fe Cristiana para Brunner es que Cristo tomó sobre él mismo nuestra humanidad, y no que por causa de su obra redentora se hubiese hecho divino. Es decir, no adquirió divinidad alguna. Este evento no puede encasillarse en la esfera humana de lo intelectual o de lo natural-casual.

Cuando Brunner habla de “naturaleza humana” o “humanidad” habla de la totalidad de la existencia humana como posibilidad de vida personal. El Hijo de Dios, aunque asumió naturaleza humana no asumió una personalidad humana; porque como personas humanas solo somos máscaras,  vivimos bajo el halo de la personalidad, entonces no podemos ser conocidos sino creídos. Está máscara, es producto del hecho de que a pesar de ser imagen de Dios, nos hemos separado de Él.


Por este motivo, Cristo no pecó, porque no asumió sólo la personalidad dañada por la separación. Si no se encarnó en  existencia humana a viva imagen de Dios.


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