Ir al contenido principal

Pablo y el Imperio III



Respuesta de John Barclay a N. T. Wright

Conclusión


De las dos entradas previas podemos inferir que el argumento tanto de N. T. Wright como el de John Barclay se basa en “el drama de la historia”. El punto de desacuerdo en el drama son los “personajes” que están envueltos en la historia. Voy a centrar mi atención en el desacuerdo de Barclay. Para él los personajes no son el Emperador ni el Imperio Romano sino los poderes a los que da el nombre de “Carne” y “Espíritu”, “Muerte” y “Vida”. El guion nos lleva por un relato comprensivo de la realidad, incluyendo las dimensiones políticas e históricas. La historia habla sobre un conflicto, pero en el no están inmiscuidos el Imperio Romano ni los imperios barbaros alrededor de él, tampoco es entre la iglesia y el Imperio Romano. Los hijos de Dios están envueltos en un continuo conflicto. En algún momento del drama, podemos ver a Satanás detrás de algún gobernador Romano haciendo todo tipo de movimientos contra los evangelistas, pero en otro momento lo vemos disfrazado como un ángel de luz o un apóstol en la iglesia que necesita ser desenmascarado.

“El drama tiene que ver con la historia del evangelio a medida que avanza sobre el terreno en disputa llamado mundo. Los principales actores son Cristo el Hijo de Dios y las entidades árquicas que ya hemos descrito trabajando misteriosamente no solo detrás sino en cada vida, cada institución humana, y cada poder sobrehumano. El avance del evangelio está peligrando por todos lados y frecuentemente es frustrado, pero sabemos que la vida que imparte el evangelio es tan indestructible como el Cristo resucitado, y que aun el enemigo más terrible como la Muerte, está condenado a desaparecer. De hecho obtenemos un fuerte sentido de que las fuerzas de las tinieblas, aunque presentemente dominantes, van en declive, la oscuridad apenas se vislumbra sobre el escenario apenas iluminado de Oriente. Los poderes no se han dado cuenta que los hijos de la luz siguen celebrando la victoria de su Rey por la fe, incluso antes de que el reino sea completamente visible y consumado.”

Cuando miras el mundo correctamente, te das cuenta que Roma nunca fue ni nunca será un actor importante en el drama de la historia. No es en sí misma una fuerza árquica, sólo en algunos momentos es captada por tales fuerzas. Roma no gobierna el mundo, o escribe para definir la historia, u ofrece algo nuevo, o constituye algo único. Es un gran lugar que ha sido utilizado por Pablo, no para tener un reto directo, sino para colocar a Roma dentro de una multitud pero a la vez no pueda diferenciarse de “los demás” (hoi loipoi) [1 Tes. 4:13] para que al situarla, inclusive tome el papel de apoyo en las condiciones de vida, bajo el título anónimo de diakonoi theu [Rom. 13:4].


“Considero, entonces, que la lectura de Tom sobre “Pablo y el Imperio”  está fundamentalmente distorsionada. Tom toma sus expectativas sobre Pablo de la calle, las sitúa en un escenario Imperial dominante y las impone sobre el drama de Pablo como una firma y una estructura que no le pertenecen. Irónicamente, los antecedentes de la lectura de Tom sobre la realidad del primer siglo están mucho más cercanos a Roma que a Pablo. Como Roma, Tom insiste en atribuir al Imperio Romano un rol central en la historia. Insiste en la importancia del Emperador y dice que la injerencia de este fue una poderosa necesidad eclipsada solamente por Cristo. Es difícil para mi decirle esto a mi Obispo, pero creo que en realidad el está leyendo kata sarka y no kata Christon.”

Fuente: John Barclay

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Jürgen Moltmann sobre el Rapto y “Dejados Atrás”

Jürgen Moltmann discute el problema del escapismo religioso, con el atractivo particular de la teoría del rapto, en su libro, Ética de la Esperanza:
Un escapismo religioso está saliendo a relucir mediante la difusión actual de una sublime religiosidad gnóstica en cuanto a redención se refiere. La persona que se rinde a esta religiosidad se siente a gusto en 'el mundo del más allá' y se ve como un invitado en la tierra. Esto se debe a la manera en cómo le preocupa el destino de la vida en esta tierra. Que su alma vaya al cielo, es lo principal. En su cuerpo y en la tierra, no era más que un invitado, por lo que el destino de este hogar realmente no le preocupa demasiado. Las prácticas religiosas que exaltan la indiferencia a la vida tienen muchos nombres. [...] El apocalíptismo-pop ofrece un escapismo especialmente dramático. Antes de las grandes aflicciones del fin del mundo, los verdaderos creyentes serán "arrebatados", llevados al cielo, para que puedan construir…

El No de Karl Barth A la Enseñanza Del Infierno

Una de las palabras que caracterizaron al teólogo Karl Barth fue ¡Nein! (No). Su no, era una negación imperativa hacia esas partes de la doctrina evangélica con las que no estuvo de acuerdo. Y la doctrina del infierno era una de ellas. Barth decía que “el infierno sólo puede tomarse en serio en cuanto a su derrota”. Por esa razón, Barth ofrece un poderoso no a la enseñanza del infierno como parte de la proclamación del evangelio.
Brian Leport reproduce en su blog algunas citas del libro “Karl Barth in convertation” (Conversaciones con Karl Barth), sobre la enseñanza del infierno. Al respecto, Barth también señala que el concepto del infierno, “no debería ser utilizado como herramienta de manipulación para atemorizar a la gente en sus creencias”.
Barth, también trata el mismo tema en su Dogmática Eclesiástica, cuando hace referencia en el libro II sección 2, a la doctrina de la elección. Sólo que en la Dogmática, trata el tema en relación a Jesucristo como aquel que sufrió el destin…

El Mensaje Anti imperial de Jesús en el Evangelio de Marcos.*

A pesar de que Antonio Negri y Michael Hardt hayan sucumbido a la tentación de diluirse en la posmodernidad de un izquierda que hoy pretende hacerse amiga de una política globalizadora, es necesario hacer hincapié que todavía existen límites en cuanto a términos políticos se refiere. Según la tesis de Negri1, Imperio e imperialismo no son parte de un mismo sistema. Negri dice que “el imperialismo fue realmente una extensión de la soberanía de los Estados-nación europeos más allá de sus fronteras”; la soberanía moderna a muerto y dio lugar al imperio. El imperio no es ya más un ente geográfico ni un poder ontológico, sin embargo, el imperio:
no establece centro territorial de poder, y no se basa en fronteras fijas o barreras. Es un aparato de mando descentrado y deterritorializado que incorpora progresivamente a todo el reino global dentro de sus fronteras abiertas y expansivas. El imperio maneja identidades híbridas, jerárquicas flexibles e intercambios plurales por medio de redes m…