Pablo y el Imperio

Respuesta de John Barclay a N. T. Wright


Primera Parte



Hace ya algún tiempo se dio un debate famoso entre N. T. Wright y John Piper sobre el tema de la “justificación”. Incluso el material del debate basto para imprimir un par de libros. Pero Piper no es el único que ha debatido con Wright. John M. G. Barclay [1]escribió un ensayo titulado “¿Por qué el imperio Romano era insignificante para Pablo?” donde su argumento principal para justificar su posición es el siguiente:

“Tenemos que leer las cartas de Pablo conforme a su visión de la realidad, no conforme a la visión de sus contemporáneos.”

En lo personal aunque soy un seguidor casi fiel a la ideas de N. T. Wright no considero que Tom haya redefinido todavía el rumbo de la teología Paulina.

Voy a mencionar por principio de cuentas los puntos en dónde tanto Barclay como Wright están de acuerdo o coinciden en sus posiciones.

1.    Comparten una profunda preocupación por el poder imperial, ya sea Romano, Británico o Norteamericano.
2.    Pablo no reconoce un límite entre religión y política.
3.    No reconocen en Pablo una figura apolítica preocupada solamente por la piedad personal.
4.    Para ambos, Pablo está muy interesado en el poder, pero no menciona a qué lado de la línea pertenece, es decir, si a la derecha o la izquierda. El evangelio de Pablo confronta el reino de Cristo versus sus enemigos.
5.    La cruz crea una distinción entre está era y la nueva creación.
6.    Incluso Tom intenta integrar el pensamiento político de Pablo con el resto de su teología.
7.    Ambos coinciden en escuchar a los eruditos clásicos que pensaban que el culto imperial era extremadamente importante para muchos de los contemporáneos de Pablo.
8.    Incluso están de acuerdo al decir que el lenguaje de Pablo (euangelion, soter, kyrios, pariousia, ereine, etc.) podría utilizarse de manera análoga al lenguaje usado por el Imperio.

El punto no es como se utilizaba el lenguaje, sino como lo entendía Pablo, cómo lo enfocaba y lo encuadraba.

Barclay pasa a la crítica al puntualizar que:

“Tom simplemente esta alucinando, no hay evidencia de que Pablo tuviera al Imperio Romano o al culto Imperial como objetivo particular, para entenderlo mejor, la teología de Pablo es profundamente política, pero de una forma que hace a Roma, no una parte central de la historia del mundo, sino solo una parte pequeña, un miembro de una gran multitud en un drama gobernado por poderes más grandes y persuasivos.”

Los puntos en los que Barclay no está de acuerdo con Tom son:

1.    No existe evidencia de que Pablo le concediera un rol especial al emperador Romano. El nunca hace mención de ningún gobernador o emperador por nombre, aunque menciona al Rey Agripa, lo que muestra que no tiene problemas con nombrar a los gobernadores.
2.    Pablo nunca hace referencia a deidades Romanas.
3.    Nunca menciona su ciudadanía Romana ni positivamente ni negativamente.
4.    Nunca identifica a la cruz como un castigo Romano. Fueron los Judíos (1 Tes. 2:14) o como el los llama “los gobernadores de esta era” (1 Cor 2:6-8) quienes mataron a Jesús.

Uno de los elementos centrales que Barclay critica es el uso de “códigos” o “significados ocultos” (encriptados como lo dice Wright). No hay una sola pista en los escritos de Pablo que contengan un significado oculto.

¿Por qué necesitaría Pablo escribir en códigos? Las cartas de Pablo eran de comunicación privada enviadas con amigos confiables. No había una policía secreta en los días de Pablo que vigilara el correo de los Cristianos para buscar señales de insubordinación política.


Barclay hace un recuento de la historia para sostener su argumento, pero primero lanza una pregunta al aire: “¿Qué estaría diciendo Pablo para que necesitara ser codificado? Que Cesar no era Dios ni Hijo de Dios.” Al menos nombra a tres historiadores para mostrar su punto. Según Barclay,  Filón dijo algo parecido de manera clara y abierta sobre el emperador. Aún Tácito desde el corazón mismo del “establishment” de aquella época, puede ver y decirlo en su historia de Roma. Josefo dijo que el culto no era útil ni para Dios ni para los humanos. La imagen de un Pablo temeroso de decir lo que pensaba me parece bizarra. Pablo esperaba persecución. Difícilmente hubiera intentado escribir o hablar por medio de códigos.

En este primer análisis John Barclay concluye diciendo:

“El argumento de Tomas es por inferencia: el Imperio Romano era importante, Pablo debió haber dicho algo al respecto. Roma y Cesar tenían que estar en algún lugar en las cartas de Pablo. Tenemos que ajustar nuestros horizontes. Si estamos determinados a hacerlo, lo lograremos.”

Fuente: John Barclay


[1]    El profesor John Barclay ha impartido catedra en Durham como profesor de Divinidad desde 2003. Actualmente está trabajando en la teología Paulina desde la perspectiva de la teología de la gracia. Su nuevo libro, Pablo y el Don, explora el significado teológico y social de la incongruencia de la gracia en la formación de las nuevas comunidades, buscando ir un paso más adelante de Sanders y la nueva perspectiva, pero sin volver a la compresión Protestante tradicional de la gracia.

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