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La Ortodoxia y el Mundo Moderno




A menudo me gusta recordar que el Cristianismo es una religión histórica. Sus poco más de dos mil años de existencia muestra un hermoso mosaico de los colores más diversos. Este mosaico se nutre de la diversidad de pueblos y culturas que fueron evangelizadas por doce hombres a quién Jesús confió tremenda misión.

A partir de esta entrada intentaré mostrar uno más de los matices que hacen del Cristianismo la religión de la verdad. La Iglesia Ortodoxa tuvo su origen en ese encuentro entre Judíos y Griegos. Entre la religión de la Palabra Revelada y la especulación filosófica.

Como muchos historiadores sugieren, el proceso de la narración histórica deberá de ir de adelante hacia atrás, por ese motivo presento una versión libre pero en un formato más formal una entrevista realizada al padre Nikolaos Loudovikos, profesor de Dogmática y Filosofía en la Universidad Eclesiástica de Tesalónica. Esta es la primera de tres partes.

El padre Nikolaos llegó del ámbito psicológico, habiendo estudiado el mismo psicología. Pero debido al testimonio de los monjes que habitan el Monte Athos (Grecia) se convirtió a la teología Ortodoxa. Inmediatamente después se sumergió en el conocimiento de la Patrología Griega.

“En mi trabajo mantengo una rigurosa crítica contra el existencialismo, el cual ha sido adoptado por algunos teólogos Griegos, que a su vez tiene sus raíces en Agustín y Plotino. Ellos dicen que el alma es celestial y el cuerpo terrenal. Por lo tanto hablan de una naturaleza como si nosotros emergiéramos de ella. Tal división no existe entre los Padres Griegos, para ellos el alma es un “fino espíritu encarnado”.

Lo cierto es que quizá para una “persona ordinaria” como tú y como yo que vivimos en Occidente este tipo de enseñanzas sean radicalmente opuestas a lo que se nos ha enseñado. Sin embargo, para el padre Nikolaos no parece cosa del otro mundo, puesto que para él la “experiencia de la gente común” es conocimiento empírico  debido a su participación en la vida eclesial. En consecuencia, ese conocimiento empírico se convertirá en tradición. El problema para el padre está en el “esquema de pensamiento con que nos han educado”. Por ejemplo, tendemos a dividirlo en tres categorías, la derecha, el centro y la izquierda. Los clichés de la ideología de izquierda también pueden ser agrupados de tres maneras: La Edad Media= El Desastre, La Ilustración=La Resurrección, La Iglesia=Cristodoulos (La iglesia como esclava de Cristo), como si fuera una tumba vacía. Aquellos que están en la derecha por lo general se identifican con la tradición Ortodoxa, con lo que esté prevaleciendo en la Iglesia. La base para una buena relación entre la tradición monástica y la gente común deberá estar basada en lo que se conoce como “mantener el paso en una danza ancestral”, como dijera Dionnisios Savvopoulos.

La pregunta sería entonces, ¿Qué es una persona común u ordinaria?

Responde el padre Nikolaos, “cuando el conocimiento proviene de tu abuelo o abuela, las cosas se vuelven más simples, aunque otras sean más profundas. Mi abuela era prácticamente una mujer analfabeta, le costaba trabajo leer, pero me sentaba en su regazo y me decía: 'Mira, Dios es amor, él te mantendrá en Sus brazos como lo ha hecho hasta ahora.' Dios no es un justiciero. Quiere hacer de tu vida algo bello. Entonces cuando crecí y me volví rebelde, mi padre llegaba a casa y preguntaba en dónde había estado, pero mi abuela me recibía con un abrazo. Ese tipo de cosas, por supuesto, son las que la gente común tiene que convertir en palabras, observar, con el propósito de influir, para que nuestra cultura pueda ser restaurada”


El propósito de la vida, no sólo para la comunidad Ortodoxa, sino para todo Cristiano que ama a Dios, es experimentar el profundo amor del Padre revelado en Jesús y hacer de ese amor su teología, la cual tendrá que tener repercusiones en nuestra familia, nuestra sociedad, nuestro gobierno y nuestra cultura.

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