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Elección y Reprobación


 Una de las personas que últimamente he seguido en la blogósfera es a Stephen D. Morrison. En particular esta entrada pretende explicar en tres ideas lo qué es la doctrina de la elección y reprobación en la dogmática de Karl Barth. En Barth esta doctrina ofrece una alternativa tanto al Calvinismo como al semi-pelagianismo.



1.      Jesús ES la elección

La teología de Barth es cristo-céntrica. Karl está completamente enfocado a ver a Jesucristo como la Palabra de Dios y fuente de la revelación. Barth estaba en contra de la idea de ver a Dios detrás de  Jesucristo. En vez de eso,  Jesucristo es aquel en donde se centra toda la teología. No podemos hacer teología detrás de Jesucristo, debemos crear nuestros conceptos sobre Dios sólo a la luz de Jesucristo.

Esta es una verdad especialmente para la elección. La elección no es una doctrina que se encuentre en Romanos 9. ni es una doctrina exclusivamente Paulina. La doctrina de la elección está centrada en Jesucristo el Hijo de Dios. Juan Calvino escribió que Jesús es el “espejo de la elección”. Barth suscribe está declaración y la reformula, “¿Quién está entre los elegidos? No es el individuo... es Cristo, es decir, Cristo... como la Cabeza y Redentor de la iglesia.” Por lo tanto, para Barth, lo importante sobre la Elección es que no es una doctrina abstraída de Jesucristo, sino se encuentra en Jesucristo. Jesús es la elección.

2.      La reprobación es por causa de la elección (por lo tanto no es eterna)

Otro aspecto importante de la Elección es un concepto que no había escuchado antes en Barth, pero al meditarla me causo un enorme gozo. Con respecto a Jesucristo ya no podemos decir que no hay reprobación, decir eso es entender incorrectamente a Barth. Su doctrina no va de la mano con la reprobación. Sino que Barth re-enfoca la reprobación a la luz de Cristo.

La Reprobación para Barth, no es un decreto eterno en Dios. Sólo la elección es eterna en Dios. Por lo tanto, la reprobación es sólo el rechazo temporal, por causa de la elección. “El punto (predestinación) y la meta son siempre la elección, no la reprobación, aún en el rechazo.” “Solo Dios es la causa de la elección” Y por lo tanto, “en Él conocemos en primer término la predestinación como elección” Los reprobados en consecuencia no son eternamente condenados por Dios, sino solo a causa de una eventual elección. Esto es verdad también para la ira de Dios. Dios se enciende en ira para sanar a la humanidad. La Ira y la reprobación no existen por causa de cualquiera, en vez de eso, ellas existen en Dios por causa de Su amor y dedicación al género humano.

3.      La Elección no se trata de individuos, sino sobre Dios.

Como ya lo he citado, para Barth, “Sólo Dios es la causa de la elección.” Esto significa que la elección no está centrada en el individuo, sino en Dios. Si esto es verdad, entonces la predestinación no se trata sobre Dios eligiendo individuos, uno sobre otro, sino sobre Dios eligiendo a todo el mundo en Su Hijo Jesucristo. “¿Quién es elegido? No es el individuo...”

La Predestinación debe llevarnos a pensar en la elección y la reprobación en términos de “ciertas personas” pero solo en Jesucristo como el espejo de nuestra elección. La Predestinación no es para Barth sobre Dios eligiendo a unos en lugar de otros, sino a Dios eligiendo a Jesucristo y a la raza humana en Él. Este cambio es importante y tiene grandes implicaciones para la teología, específicamente en la soteriología y en la naturaleza de Dios. Esto abre el camino a la Cruz a todas las personas, como dice la escritura, en vez de abrir el camino solo para algunos como cree el Calvinismo. Este argumento también hace que Dios no sea un Dios áspero quien elige a unos en lugar de otros, sino un Dios que ama a todo el género humano.


Para la mayoría de los Cristianos provenientes de la doctrinas de la gracia quizás no estarán de acuerdo con el enfoque Barthiano. Pero tal vez esta sea una mejora a lo que dijo Calvino, y permita ver a un Dios más conforme a la naturaleza de Jesucristo. 

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