¿Realmente Darwin Sacudió el Corazón del Cristianismo?


Podríamos contestar con una afirmación siempre y cuando aceptemos que el relato de la creación en Génesis es literal. Sin embargo, teólogos y apologistas Cristianos quienes no expusieron una interpretación literal de Génesis 1-2 pueden decir que El Origen de las Especies publicado en 1859 no es más que un libro entre otros.

Orígenes, uno de mis maestros favoritos, quien además de ser filosofo era teólogo en Alejandría durante el tercer siglo d. C., provee un cuadro de lo que era el pensamiento Cristiano en aquellos días. Las acusaciones paganas contra el Cristianismo por aquella época no eran menores a lo que son ahora. Celso, un filósofo griego, escribió una obra contra la superstición Cristiana. En respuesta a tales acusaciones [Contra Celso] Orígenes se opuso a la idea de que el relato de la Creación debería ser interpretado de manera literal e histórica. Y aunque hubo otros maestros antes de Orígenes que abogaron por esta misma idea, fue la voz de Orígenes la que influyo entre los pensadores Cristianos que vinieron detrás de él.

Ya en el quito siglo de nuestra era, aparece el obispo de Hipona, Agustín como figura relevante de este periodo. Aunque sus Confesiones son por antonomasia el libro más y mejor reconocido de Agustín, también escribió obras de carácter hermenéutico en donde enfocaba sus baterías al estudio de pasajes difíciles de la Escritura, uno de ellos fue El significado literal del Génesis, en donde el argumento principal es que los dos primeros capítulos del Génesis fueron escritos para que la gente de aquella época pudiera entenderlos. Agustín creía que Dios creo el mundo con una capacidad especial de desarrollarse o evolucionar.

En el periodo medieval figuras como Tomas de Aquino quien estaba interesado por la intersección entre ciencia y religión, desarrollo una interpretación de la Creación influenciada altamente por Agustín. Para Aquino las posibles contradicciones entre  el relato de la Creación y los descubrimientos científicos no eran dignas de tenerles miedo.

Agustín ya había sugerido que los seis días de la creación podían ser la descripción para un solo día. En su Suma Teológica, Aquino desarrolla esta idea diciendo que las cosas que Dios creo tienen un potencial especial:

En el día que Dios creo el cielo y la tierra, creo también las plantas del campo, no como ahora las conocemos, sino “antes de florecer sobra la tierra,” es decir, con un potencial especial... No todas las cosas se distinguían y se diferenciaban, no desde una perspectiva del poder de Dios, sino requiriendo tiempo para madurar, en ese sentido debe observarse la constitución del mundo.

La perspectiva de la creación en Agustín debe entenderse como posterior a la Ilustración – antes de la publicación del Origen de la Especies de Darwin – en la obra de John Wesley. Del mismo modo que Agustín, Wesley creía que la escritura estaba escrita en términos adecuados para su audiencia. Así lo describe:

El autor inspirado en esta historia [Génesis]... [Escribió] primero para los Judíos y, de alguna manera también para la iglesia primitiva, describe las cosas de manera sencilla, y nos deja, más allá de los descubrimientos de la luz divina,  para adentrarnos en el entendimiento de los misterios escritos debajo de la escritura.

También Wesley argumento que la escritura “no fue escrita para satisfacer nuestra curiosidad [con respecto a los detalles] sino guiarnos a Dios”.

Ya en el siglo XIX la batalla por la Biblia tomó tintes radicales. El Seminario Teológico de Princeton se colocó del lado del fundamentalismo más conservador en cuanto a la absoluta autoridad de la Biblia. B. B. Warfield fue quizás el teólogo más prominente del Seminario, sin embargo, Warfield acepto la evolución como científica para descubrir los orígenes humanos. Él pensaba que escuchar la voz de Dios en la Escritura y encontrar evidencia científica sólida  no se contradecían. El historiador Mark Noll lo dice así, “B. B. Warfield, el defensor más hábil de la doctrina conservadora de la inerrancia de la Biblia, también era evolucionista.”

Conclusión

La historia del pensamiento Cristiano no ha sido dominada consistentemente por los proponentes de una interpretación literal del Génesis. Los descubrimientos de la ciencia moderna no deberían de servir como un instigador para abandonar la verdad de la Escritura, tales descubrimientos no contradicen la Escritura, sino son guía para comprender correctamente el significado de la Escritura.

Tomemos en cuenta la advertencia de Agustín:


En cuestiones que no son claras y están más allá de nuestra compresión, encontramos en la Santa Palabra pasajes que pueden ser interpretados de maneras diferentes sin por esto prejuiciar la fe que hemos recibido. En tales casos, no debemos apresurarnos a mantenernos de un solo lado, sino avanzar en la búsqueda de la verdad  sin despreciar las demás, también podemos caer con ellas. Eso sería pelear no por la enseñanza de la Santa Escritura sino pelear por nuestra cuenta, amoldando la enseñanza conforme a nosotros, debemos considerar que deseamos conformarnos a la Santa Escritura.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El No de Karl Barth A la Enseñanza Del Infierno

El Mensaje Anti imperial de Jesús en el Evangelio de Marcos.*

El Libro Negro De La Nueva Izquierda: Un Nuevo Sofisma