El Lamento de un Creyente en el Exilio


¡Jesús!

¿A dónde te has ido?
¿Cuándo te perdimos?
¿Cuando estuvimos seguros de tenerte
Fue que empezamos a perseguir Judíos,
Ex-comulgar pecadores, y
Quemar herejes,?

¿Fue cuando usamos la violencia y la guerra para asegurar las conversiones?
¿Fue cuándo nuestras imágenes del primer siglo
chocaron con la expansión del conocimiento?
O ¿cuándo los eruditos nos informaron que la Biblia
no apoyaba realmente lo que alguna vez creímos?
¿Fue cuando miramos a tus seguidores llenar a la gente
De culpa, Temor, Intolerancia,
y Odio?

¿Fue cuándo nos dimos cuenta que muchos de los que te llamaban Señor
Y leían la Biblia regularmente
También practicaron el esclavismo,
Defendieron la segregación,
Aprobaron el linchamiento,
Minimizaron a las mujeres,
y odiaron a los homosexuales?

¿Fue cuándo finalmente nos dimos cuenta
Que el Jesús que prometió vida abundante
no podía ser la fuente del odio por uno mismo,
O quién nos mandaba a arrodillarnos
En una vida de penitencia auto-destructiva?
¿Fue cuando empezamos a notar que servirte requería
entregar aquellos prejuicios
enmascarados de una dulce enfermedad?

Seguimos anhelándote, Jesús, pero ya no queremos saber dónde
buscar tu presencia.
¿Te miramos en aquellas iglesias que practican la certeza?
¿Estás oculto en aquellas iglesias
que temen a la controversia de hacer de la “unidad” un dios,
y se quedan tan vacías que mueren de aburrimiento?
¿Puedes ser hallado en aquellas iglesias
que han rechazado a los pobres y a los marginados,
A los leprosos y a los Samaritanos de nuestros días,
Aquellos a los que llamaste nuestros hermanos y hermanas?


¿Ahora debemos mirarte fuera del orden eclesiástico,
dónde el poder y la bondad no esperan recompensa,
dónde las preguntas son vistas como una profunda
expresión de confianza?
¡Es posible todavía, Jesús, que nosotros los Cristianos seamos los villanos
quienes te mataron?
¿Asfixiándote literalmente debajo de todas esas Biblias,
Credos, Doctrinas irrelevantes, y estructuras arcaicas?

Si todas esas cosas son la fuente de tu desaparición, Jesús,
¿Resurgirás si todas esas cosas son removidas?
¿Traerán resurrección?
 ¿Eres tú, como algunos han sugerido, más
que una ilusión?
¿Al enterrarte y distorsionarte no
estamos protegiéndonos de enfrentar nuestra realidad?

Sigo buscando lo que creo que eres, Jesús:
El acceso y la encarnación de
La fuente de la Vida,
La fuente del Amor,
El fundamento del Ser,
la puerta al misterio de la santidad.

Es a través de esa puerta que deseo caminar.
¿Quieres encontrarme ahí?
Me cambiaras, Me guiaras,
Me confrontaras,
Revelaras tu verdad a mí y en mí?

Finalmente, al final de este viaje, Jesús,
¿Me abrazaras
Dentro de la última realidad
De lo que yo llamo Dios
En quien vivo
y me muevo
y soy?

Por todo esto, Jesús es la meta de este libro.

John Shelby Spong (Jesus for Non religious, prologue, p. 1)



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