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Cristología I

El Dios Revelado en Jesucristo*

“Sólo Dios puede revelar a Dios” (Karl Barth)



La gran pregunta que tanto laicos, como ateos, agnósticos y creyentes han querido contestar en el trascurso de la historia humana es, ¿Dónde está Dios en medio de la trágica historia del sufrimiento humano? Sin embargo, antes de dar una respuesta a esta primera pregunta sería bueno empezar resolviendo el problema de ¿Quién es Dios?

Para el Occidente cristiano surge de manera escalofriante una cuestión que es necesario aclarar si queremos acercarnos con honestidad al Dios de la Biblia, ¿de qué Dios estamos hablando? Es necesario entonces hacer una primera afirmación, el Dios de quien hablamos es Jesucristo, “Jesucristo es la revelación de Dios”[1] y debemos partir desde esa declaración.

El Dios Griego y El Dios Judío

En su 'teología de la esperanza', Jürgen Moltmann dice: “La consecuencia de haber identificado al Padre de Jesucristo con el Dios de la metafísica Griega dio como resultado que se le atribuyeran características de este mismo Dios”[2] A quienes se refiere Moltmann en el párrafo anterior, es decir, quienes fueron los que identificaron a Yahvé con el Dios de la metafísica Griega, la referencia hecha es al encuentro de la Iglesia Primitiva con la metafísica Griega. Para nosotros los cristianos, el Dios revelado en Jesucristo es el Dios del Antiguo Testamento, el Dios del Éxodo, es decir; el Dios de la Promesa y del Pacto. Por lo tanto, es necesario diferenciar entre dos posibles metodologías. Una que parte de lo universal a lo particular, y la otra que va de lo particular a lo universal.

El método Griego de la teología. Esté método es el de Platón y el de Aristóteles. Se puede decir en un sentido más amplio que la teología Griega empieza con conceptos o atributos generales de la idea de Dios. Para Platón, por ejemplo, Dios era 'la última preocupación del hombre', 'el bien supremo' de la humanidad. Está idea de Dios nos lleva a pensar en Dios como un Ser universal y Abstracto. Por eso podemos decir que está teología es universal. En contraste, el método Cristológico revela en Jesucristo a Dios. Esté método parte de la persona de Jesús como imagen particular del Dios del Antiguo Testamento, para después partir a la revelación universal.

En el método de la filosofía Griega, Dios es pensado en términos abstractos para después atribuir sus características a la persona de Jesucristo. En consecuencia, Jesucristo se divorcia de la historia y de la individualidad del pueblo Judío. En este sentido, el método universal o Griego convierte a Jesucristo en una figura a-histórica y trascendente. En el método Cristológico, la historia y la cultura de Israel son el marco para la revelación de Dios. Dios es pensado como el Dios del pueblo Judío, es decir, es el Dios de Abraham, de Isaac y Jacob. Este Dios al revelarse en Jesucristo, en su muerte universal, se convierte en el Dios de toda la humanidad. (Gal. 3:28)

En Jesucristo el Dios de Israel se convirtió en el Dios de toda la humanidad.

Debido a la enorme influencia que han tenido tanto Tomas de Aquino como Agustín de Hipona en el pensamiento Occidental es que el método universal ha sido aplicado a Jesucristo y ha influido significativamente en la teología y en práctica de nuestra Iglesia. Regresando a nuestra pregunta ¿Quién es Dios? Una respuesta generalizada podría ser, Dios es Omnipotente, Omnipresente, Omnisciente e Inmutable. ¿Se pueden aplicar estos atributos a Jesucristo? Ideas como la de “un ser inmutable que está en movimiento” o “un ser que ama pero que carece de sentimientos” son dominantes en nuestra teología cristiana; el punto es que fueron el fruto del encuentro con la metafísica Griega. Tales atributos fueron extraídos más de la filosofía que de la teología; nuestra teología debe empezar con Jesucristo; es tiempo de repensar una vez más nuestra teología.

¿Quién es Dios?

Volviendo a nuestro dilema inicial, si queremos encontrar la respuesta al sufrimiento humano, debemos comenzar diciendo:

El concepto de un Dios universal, trascendental y abstracto no puede ser aplicado a la persona de Jesucristo. Antes bien, Jesucristo es el Dios de la historia particular Judía que se convirtió en el Dios universal por medio de la resurrección.

Cualquier otra idea general y abstracta no tiene sentido en la discusión Cristológica. Al interactuar con la persona y la obra particular de Jesucristo estaremos en posición de conocer más de cerca el sufrimiento y el dolor humanos.

¿Por qué tuvo que sufrir Jesús? ¿Dónde estaba Dios en su sufrimiento? ¿Puede una teodicea dar respuesta al problema del dolor?


*Esta serie de entradas están tomadas de las clases de Cristología del profesor Jurgen, personaje ficticio del libro de Stephen D. Morrison ¿Where was God? Understanding the Holocaust in the light of God´s suffering. (¿Dónde estaba Dios? Entendiendo el Holocausto a la luz del sufrimiento de Dios)



[1]    Stephen D. Morrison, Where is God? p. 24 kindle ed.
[2]    Jürgen Moltmann, Teología de la esperanza, p. 140

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