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Reduccionismo Trinitario

La mayoría de los países que conforman Latinoamérica pudieron liberarse del dominio español durante el siglo XIX. Sin embargo, la herencia que nos dejó la conquista fue un catolicismo Romano que quito muchos de nuestros rasgos e identidad espiritual. Con la llegada de los misioneros Ingleses y Norteamericanos hubo un avance en nuestro crecimiento espiritual, pero el evangelio que nos predicaron tampoco pudo darle a nuestros pueblos una identidad y mucho menos la tan ansiada libertad que tanto nos predicaron. 

Uno de los principales dogmas o doctrinas que nos inculcaron nuestros padres espirituales tanto católicos Romanos como Protestantes, fue el dogma de la Trinidad. La Trinidad es la máxima expresión de la fe católica, cuando digo católica, me refiero a todo el Cristianismo (Romanos, Ortodoxos, Protestantes, Anglicanos, etc.). ¿Cómo ha influido esta doctrina entre el mundo hispano? ¿Hemos aprovechado los enormes beneficios prácticos de la doctrina Trinitaria? o ¿Sólo hemos teologizado sobre una doctrina abstracta?

Leonardo Boff hace un análisis de la doctrina Trinitaria en “La Trinidad, la sociedad y la liberación” en dónde nos enseña cuáles deberían ser los efectos prácticos del dogma Trinitario.  Boff dice que hemos tenido una “experiencia desintegrada” de las tres personas divinas, como consecuencia la iglesia se aislado del resto del mundo, creyendo que es poseedora de la verdad absoluta, construyendo  bajo un “monoteísmo dogmático”[1] estructuras de poder dentro de las mismas comunidades cristianas, sean de la denominación que sean.

Boff también analiza de manera muy crítica el comportamiento trinitario de la Iglesia y descubre que en ella han convivido y conviven tres religiones bien determinadas, una por cada persona de la Trinidad:[2]

1.    La religión sólo del Padre: el patriarcalismo.

La figura del padre es central en la familia y en la sociedad tradicional. Él dirige, decide y sabe. Así, algunos se representan a Dios como un padre todopoderoso, juez de la vida y de la muerte de los hijos e hijas. Todos dependen de él y, por eso, son considerados como menores. Esta comprensión
puede llevar a que los cristianos se sientan resignados en su miseria y alimenten un espíritu de sumisión a los pastores, al papa y a los obispos, sin creatividad alguna. Dios es ciertamente Padre, pero Padre del Hijo, que, junto con el Espíritu Santo, viven en comunión e igualdad.

2.    La religión sólo del Hijo: vanguardismo.

Otros se quedan sólo con la figura del Hijo, Jesucristo. Él es el "compañero", el "maestro" o "nuestro jefe". Especialmente entre los jóvenes y en los cursillos de cristiandad se ha desarrollado una imagen entusiástica y joven de Cristo, hermano de todos y líder que entusiasma a los hombres. Es un Jesús relacionado sólo por los lados, sin ninguna dimensión vertical, en dirección al Padre. Esta religión crea cristianos vanguardistas, que pierden contacto con el pueblo y con el caminar de las comunidades.

3.    La religión sólo del Espíritu Santo: espiritualismo.

Hay sectores cristianos que se concentran solamente en la figura del Espíritu Santo. Cultivan el espíritu de oración, hablan en lenguas, imponen las manos y dan cauce a sus emociones interiores y personales. Estos cristianos se olvidan de que el Espíritu es siempre el Espíritu del Hijo, enviado por el Padre para continuar la obra liberadora de Jesús. No basta la relación interior (Espíritu Santo), ni solamente hacia los lados (Hijo), ni sólo la vertical (Padre).

Autoritarismo, vanguardismo anti comunitario, desinstitucionalización, anarquía, excesos carismáticos… Estas manifestaciones, así de extremas, pueden darse justo por la desconexión y falta de una integración en la percepción de la unidad en la diversidad para el caso de la Trinidad, revelando el pobre entendimiento y falta de apreciación que se tiene del concepto de comunión incluso al interior de la Trinidad.[3]



[1]    E. Peterson, El monoteísmo como problema político, p.1
[2]    L. Boff, La Santísima Trinidad es la mejor comunidad, Paulinas, Bogotá 1988. Texto completo en www.mercaba.org/FICHAS/TRINIDAD/Boff/indice_boff_trinidad.htm (consultada el 3 de noviembre de 2011).
[3]    L. Cervantes-Ortiz, Dios, la Trinidad y Latinoamérica Hoy en Revista Iberoamericana de Teología. p.26

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