El Año Sabático: Una Teología para la Tierra



Hoy día es interesante encontrar a cristianos que no tienen el mínimo respecto por la creación. El hecho de que Adán fuera expulsado del paraíso no fue motivo para que no cuidara del mundo que Dios le dio. A Noé se le indica que debe cuidar de la creación y la mayoría de los patriarcas estuvieron preocupados por la promesa de poseer la tierra que Yahvé les daría.

Espiritualizar demasiado el Evangelio con el puritanismo que lo caracterizó durante siglos fue un error del que ahora debemos preocuparnos. A parte, también influyeron las interpretaciones dispensacionalistas que prometieron un hogar celestial alejado del mundo material.

El hecho de ser “dejados atrás” cuando el fin llegue ha influido en el pueblo de Dios para no apreciar correctamente el amor que Dios tiene por su creación.[1] Tememos a una tercera guerra mundial, a infecciones causadas por bacterias que mutan sin ningún sentido, oramos porque Dios destruya a nuestros enemigos Musulmanes; creemos en la desmedida proporción con que Dios ha de bendecirnos; pero no estamos cuidando del mundo que Dios creo para que habitáramos en él.

Tal vez deberíamos aprender de algunas religiones o movimientos que han estado cuidando de nuestra “madre tierra” sin caer en sus excesos y pretensiones. En un breve artículo que el Dr. Moltmann escribió para el Concilio Mundial de Iglesias nos previene de los efectos devastadores   del mal uso de nuestros recursos naturales. Dios preocupado por el hombre y su creación nos dio mandatos no en un sentido legalista, sino para apreciar el amor y el cuidado que Él tiene por nosotros.


“En la imagen del año Sabático la Biblia Hebrea nos ofrece un concepto de  “religión de la tierra”. Cada siete años, la gente debería dejar sin sembrar la tierra. Se nos dan dos razones: “para que el pobre de entre tu pueblo coma”, y como consecuencia “haya una año de completo descanso para la tierra”. El descanso Sabático para la tierra es una bendición de Dios, porque de esta manera la tierra podrá volver a ser útil de nuevo. Si la gente observa el descanso para la tierra, ellos estarán seguros sobre la tierra. Si desobedecen este mandamiento, serán echados de la tierra y serán esparcidos entre las naciones por 70 años, hasta que la tierra sea recuperada. Esta vieja historia nos da una terrible advertencia: si fallamos en observar una religión que cuide de la tierra y forzamos a la tierra a proveernos de frutos continuamente, usando fertilizantes artificiales, destruiremos nuestro suelo y lo haremos infértil. Los desiertos se expandirán, las sequías serán más frecuentes, y eventualmente la raza humana desaparecerá de la tierra de la que abusó y a la que destrozó.”

 -  Jürgen Moltmann (A common earth religion: world religions from an ecological perspective)

¿Deberían los Cristianos preocuparse más por una teología que se ocupe del cuidado de los recursos naturales? O ¿Al final Jesús vendrá para llevarnos fuera de este mundo a un hogar espiritual?

Sea cuál sea tu posición, Dios nos ordena amar y cuidar de su mundo. Así que oremos por crear en el pueblo cristiano una conciencia ecológica centrada en el Amor que Dios tiene por su creación.



[1]    Elaine Pagels, Revelations, p. 11, Ed. Penguin Group 2012.

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