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Karl Barth y N. T. Wright

Acuerdos, Desacuerdos y Descalabros

 Hacia el final de su carrera académica, Karl Barth reflexionaba sobre quién sería el hombre que llevaría sobre su espalda el enorme peso de su legado teológico. El mundo volcó su mirada sobre Jürgen Moltmann, teólogo alemán con la suficiente experiencia y sabiduría para sentarse en la silla de Barth. Sin embargo, el tiempo se encargó de mostrar que el camino elegido por Moltmann era diferente, al menos en cuanto a forma.

Después de la revolución de E. P. Sanders y la Nueva Perspectiva de Pablo en la década de los años setentas, los estudios históricos o dicho de otra manera, el regreso al estudio histórico del Judaísmo del primer siglo y su entorno, fueron allanando el camino para que el mundo académico fuera preparando eruditos prominentes en el estudio del Judaísmo y del Cristianismo Primitivo. Poco a poco el nombre de Nicholas Thomas Wright se fue levantando entre los teólogos e historiadores del siglo XX. Actualmente nadie puede dudar que obras como Paul and Faithfull of God (Pablo y la fidelidad de Dios), El verdadero pensamiento de Pablo, Sorprendidos por la esperanza, y un largo etc., sean los escritos que le han dado a Wright el derecho de ser uno de los eruditos más prominentes de este siglo.

Honestamente no sé si será Wright quién cargue con la responsabilidad de redefinir la teología del siglo pasado, no estoy capacitado para hacer una evaluación de tal peso, pero si podemos hacer un breve análisis entre los aciertos, desaciertos y descalabros que existen entre Barth y Wright.


Si queremos empezar con un común denominador que hilvane el pensamiento de estos dos teólogos, entonces habrá que iniciar con la doctrina de la elección. Podemos resumir en cuatro puntos los acuerdos que con respecto a la elección existen:

1.      Ambos son Cristocentricos con respecto a la doctrina de la elección.
2.      Los dos concuerdan en el aspecto Eclesiológico de la elección.
3.      Para ambos, la elección tiene un enfoque histórico y pactual, especialmente cuando se refieren a la promesa dada a Israel.
4.      El último punto de acuerdo es la identificación de Jesús con el verdadero Israel, y el papel de Israel como antecedente o “prehistoria” de Jesús.

La Elección Cristocentrica

Barth ve en la elección de Cristo a Dios “eligiendo a toda la humanidad”, mientras Wright ve a Jesús como el elegido en el sentido de que Jesús hizo lo que originalmente Israel estuvo destinado a hacer pero no lo logro. Sin embargo, ambos concuerdan en:

1.      El enfoque está en Cristo, en su persona y su obra.
2.      No se centran en la cuestión individual, es decir, en cómo se puede salvar una persona, sino en la gracia objetiva de Dios en la elección de Cristo.

Para Barth, nuestra reconciliación con Dios es por virtud de la elección de todos los hombres en Cristo. Para Wright, la batalla contra el pecado, la muerte y los poderes ya fue peleada y ganada, por tanto el reino de Dios es inaugurado, independientemente de lo que una persona crea o piense sobre el tema.


El Aspecto Eclesiológico de la Elección

Para ambos la elección es corporativa, y tiene que ver con el establecimiento de la Iglesia más que con la salvación individual del alma. Para Barth, la Iglesia en un sentido es eterna y está escondida en Israel. Además, él ve el papel de Israel y el de la Iglesia relacionados dialécticamente – Israel como testigo del juicio de Dios, la Iglesia como la voz de la misericordia de Dios. Wright ve la elección primeramente en términos corporativos, es decir, estamos en Cristo, en el Mesías, por lo tanto somos un solo cuerpo, el pueblo de Dios, La Iglesia.

La Elección Pactual e Histórica

Principalmente lo que define la elección es la Promesa. Para Barth, 'la Iglesia vive por la promesa dada a Israel' (CD 2.II. pp. 203). Para Wright, la persona y la obra de Cristo es el clímax final de la historia por la promesa hecha a Abraham.

Jesús Como El Verdadero Israel

Barth identifica a Jesús como el verdadero Israel, pero también argumenta que Jesús fue elegido para asumir el papel de Israel. Wright, argumenta que Jesús es el clímax del pacto, e identifica a Jesús con el verdadero Israel, porque él hizo lo que Israel estaba destinado a  hacer, es decir, deshacer el pecado de Adán. Jesús fue un Israelita totalmente fiel al plan de Dios.

Si bien he cierto que estos cuatro puntos nos han dado un breve panorama sobre las coincidencias entre Barth y Wright, es justo señalar que también hay desacuerdos. Si nos enfocamos en el punto número uno y el tres podremos ver:

El Problema con la Elección

El concepto de elección en Barth es mucho más eterno. Desde toda la eternidad Dios ha elegido. Mientras que Wright va, en esencia, en dirección contraria; y me parece que sus razones son de método para hablar en términos de tiempo, es decir, Wright piensa en términos de historia temporal – como una progresión lineal que va desde Adán pasando por Abraham y finalizando con Jesús. La preocupación de Wright es por el sentido temporal, por la secuencia en la historia y no por el estatus eterno del llamado de Dios,  la elección de Israel y de Jesús, tal vez está sea la razón por la cual Wright haya decidido perfilarse hacia la exégesis gramatical y la cuestión del sujeto en la dogmática (no es un secreto que su tesis sobre la Helenización salga a relucir a lo largo de sus escritos). Al considerar su teología histórica, Wright intenta suprimir todo intento de teología especulativa sobre la eternidad, sustancias, personas, naturaleza, esencia, decretos, etc. Podemos afirmar que, si Barth es culpable de Cristomonismo, seguramente Wright es culpable de lo contrario.

El Problema con la Promesa y el Pacto

Barth y Wright piensan en términos “pactuales” o de “pacto”, el enfoque Wrigthiano se acerca más hacia la historia. Para Wright, el Pacto y la Torá son algo así como símbolos de identidad nacional, la constitución e incluso el acta de matrimonio con Israel. La búsqueda de Wright en el pacto y la Ley (Tora) como principios históricos, son su principal fortaleza. En contraste, Barth deja pasar los aspectos históricos como la Torá y los Pactos. Realmente Barth no está dispuesto hacer demasiado por los aspectos teológicos del uso histórico del Pacto y la Torá.

Conclusión

Ya hemos señalado los acuerdos y los desacuerdos tanto de Barth como de Wright. Pero ¿podemos decir también en dónde fallan? Que Israel no pudo con su misión como heraldo de Dios, ya la historia se ha encargado de demostrarlo. Es en este punto dónde parece que ambos no pueden o no quieren buscar otra posibilidad para justificar su argumento. Para ellos la caída de Israel como pueblo de Dios es el mecanismo que dio luz a la entrada del Mesías. Para Wright, Israel falló en su llamado nacional, y para Barth, Israel no fue obediente a la elección.

Existen áreas comunes entre los mundos de Barth y Wright, sin embargo, no es fácil analizar ni integrar tales áreas, ambos mundos necesitan uno del otro, pero en el sentido de aprender mutuamente. Quizás existan más diferencias, acuerdos o fallas en las dos perspectivas de los dos más grandes pensadores Cristianos de la teología de nuestra época. En la medida que vayamos saciando nuestra curiosidad iremos descubriendo con el paso del tiempo más puntos de acuerdo entre nuestros dos amados hermanos.

Usted pude ver la entrada original aquí: Barth, Wright and Election.


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