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¿Cómo y Cuándo la Idea del Tormento Eterno Invadió la Doctrina de la Iglesia?


Tercera Parte



La Vida Después de La Muerte Según Gregorio de Nisa

Si bien hemos visto lo que los primeros padres no creían, pienso que sería de gran ayuda ver en lo que si creían.

Vamos a dar un vistazo breve a la obra de San Gregorio de Nisa, quien vivió del 335 al 395 AD. Además de haber sido canonizado, San Gregorio sirvió como Obispo de Nisa y es conocido por su significativa contribución tanto a la doctrina de la Trinidad como al Credo Niceno.

En otras palabras, este hermano es miembro fundador de la iglesia ortodoxa. Si no te has dado cuenta, el credo Niceno sirve en nuestros días como la declaración universal de fe no sólo para la iglesia Católica, sino para todo aquel que se diga llamar “Cristiano”.

San Gregorio no creía en el tormento eterno. Pero no se detuvo ahí. Él creía en la salvación universal – al final todos serían reconciliados con Dios.

Es evidente que la voluntad de Dios en verdad es ser todo en todos cuando la maldad se extinga de la existencia, cuando todo ser creado este en armonía consigo mismo y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor; cuando cada creatura sea parte de un solo cuerpo.

San Gregorio, como muchos en sus días, creía que había una progresión entre las eras, en dónde al final de la Era, todos aquellos que hayan sido purificados del mal en esta vida entraran a la tierra de bendición de la Era por Venir, mientras que aquellos que no pasaron por el fuego purificador, tendrán la misma bendición después que los primeros.

Cualquiera que crea en el poder divino podrá percibir que hay una disposición a restaurar la existencia, lo que significa que en la aionion se purificaran y se restauraran los sufrimientos, incluso de aquellos que se han inclinado por la maldad.

Y otra cita:

Por tanto, al mismo tiempo la libertad del hombre deberá ser llevada por la naturaleza y el mal deberá ser expiado de cualquier forma, la sabiduría de Dios ha descubierto este plan; el hombre sufre como consecuencia de su libertad, por haber probado el mal que desea, pero debe aprender de la experiencia para darse cuenta de lo miserable que es haber intercambiado las bendiciones que tuvo, entonces deberá por su propia voluntad acelerar el deseo hacia su primera bendición... o bien ser purificado en esta vida a través de la oración y la disciplina, o después de su partida a través del horno de fuego purificador.

En otras palabras, San Gregorio está diciendo que Dios nos dio libre albedrío, así con la mala experiencia, nos podríamos haber dado cuenta de lo desdichados que somos y nos apresuremos a volver al estado de bendición original – o bien podríamos decir a la Iglesia de Bronce, apresurarnos a la vida abundante que Jesús vino a mostrarnos – para que la bendición llegue ya sea en esta vida, por medio de la oración y la disciplina, o en la otra vida, al pasar por el fuego purificador.

San Gregorio no es un teólogo renegado disparando balas al Cristianismo hace miles de años contra la ortodoxia.

Es el fundador de la ortodoxia. Este hombre es responsable de formular la declaración unificadora de fe para todo el Cristianismo. Éste es el hombre que asistió al primer concilio de la Iglesia en Nicea.

Y este hombre, este fundador de la fe, no mostro ningún trazo de creer en el Infierno – Él creía que Todos serían salvados. Y si bien no todos sus contemporáneos compartieron sus ideas sobre la salvación de todos, la creencia opuesta era que los malos serían destruidos... Y NO atormentados para siempre.

Conclusión

Me produce un gran pesar escuchar a la gente decir que la doctrina del Infierno ha sido definitiva para todo el Cristianismo desde los días del Nuevo Testamento. Tal creencia demuestra una ignorancia fundamental de la historia de la Iglesia y es una evidencia de cómo la doctrina de San Agustín influyó en la iglesia ortodoxa.

En primer lugar la idea del tormento eterno llego del pensamiento Griego – una fusión entre la mitología y la ramificación de la creencia en el alma inmortal.

Por 5 siglos, la doctrina Cristiana se mantuvo pura del infierno hasta que San Agustín la introdujo a la ortodoxia, usando una combinación de poder y violencia para asegurar su existencia. Desde aquel tiempo, hemos visto la evolución gradual de la doctrina Cristiana en y alrededor de este concepto, hasta nuestros días, el creyente promedio no tiene idea de que el concepto de tormento eterno no es Bíblico.

La doctrina del Infierno ha sido usada durante décadas para controlar a las masas con temor. Hoy, previene al mundo, tanto Cristiano como No Cristiano, de buscar al Padre amado.

Un Cristianismo con Infierno es un Cristianismo lleno de miedo, y por lo tanto 1 Juan 4:18 nos dice:

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

Un Cristianismo sin Infierno es un Cristianismo sin temor.




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