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¿Dones Celestiales o Estados Alterados de Conciencia?*


 
 
Mientras la ciencia avanza parece que la Iglesia Cristiana sigue pensando como hace dos mil años. Hoy día, el debate con respecto a las relaciones entre personas del mismo sexo parece que no va a terminar. Y no digamos del debate entre cesacionistas y continuistas. ¿Podremos ponernos de acuerdo? O cada lado seguirá amparándose en el argumento de que “Dios está de nuestro lado”.

El sacerdote John Shelby Spong en sus Doce Tesis propone explicar a Dios desde una nueva perspectiva. Es decir, que no podemos seguir tomando a Dios como absoluto cuando la Iglesia y el mundo a su alrededor han transitado un largo camino de dos mil años de historia.1 ¿Podemos seguir hablando de curaciones milagrosas o visiones celestiales? ¿Por qué no integrar el lenguaje científico y el religioso en un intento por explicar en pleno siglo XXI este tipo de fenómenos?

En la Biblia, particularmente en el libro de Hechos, Lucas registra más de veinte experiencias religiosas, y otras más en su Evangelio como: el bautismo y la experiencia de Jesús en el desierto, la transfiguaración, y la experiencia del Jesús Resucitado.

Si conciencia puede ser definida como: “la totalidad... de nuestras sensaciones, percepciones, ideas, actitudes y sentimientos de los cuales un individuo o un grupo de individuos están consientes en un espacio de tiempo.”2 Entonces la conciencia básicamente es estar en estado de alerta, o darse cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor.

Ahora que hemos definido lo que es la conciencia podemos pasar a definir lo que es un “estado alterado de conciencia”. Según Erika Bourguignon un estado alterado de conciencia es “la condición en la que las sensaciones, percepciones, conocimientos y emociones se alteran. Y están caracterizados por cambios en las sensaciones, en la percepción del pensamiento, y los sentimientos. Estos estados modifican la relación de individuo consigo mismo, con su cuerpo, con el sentido de la identidad y el entorno espacio-temporal.”3. Finalmente, en un trance o algún otro estado alterado de conciencia el individuo encuentra, de hecho entra, en otro nivel o aspecto de la realidad.

Culturalmente “lo normal” o la realidad consensual es ese aspecto o dimensión de la realidad en la que una persona está consciente la mayoría del tiempo. La realidad alternativa describe esa dimensión de la realidad en la que la deidad y el espíritu residen, en la que los seres humanos desde su realidad cultural “normal” algunas veces pueden pasar por un trance extático al iniciar el viaje (algunos le llaman “jornada celestial” o “perdida del alma”), en el momento antes de morir.

Stan Krippner ha enumerado veinte estados de conciencia: soñar, dormir, hipnosis, himnopómpico (la semi-conciencia antes de despertar), estar hiper-alerta, el letargo, evadir la realidad, la histeria, la fragmentación, la regresión, la meditación, el trance, ensueño, soñar con los ojos abiertos, análisis interno, estupor, coma, pérdida de memoria, expandir la conciencia, y estar en estado “normal”. En profundos estados de trance, todos los sentidos están envueltos: la gente ve, escucha, huele, siente y puede tocar objetos. De hecho, para algunas personas, experimentar un trance puede ser kinestetico. Está experiencia toma lugar en un estado especializado de la conciencia conocido como estado de trance religioso. También se le puede llamar estado de trance extático, ya que puede ser producido por un comportamiento ritualizado y una simulación rítmica del sistema nervioso.

Algunos científicos especialistas en el área de la neurociencia han identificado y descrito tres etapas del trance extático. Es importante decir que no todos los individuos deben o pueden pasar por las tres etapas. En la primera etapa tenemos, una etapa luminosa del trance, se ven varias figuras geométricas, así como colores brillantes. En la segunda etapa, el individuo intenta darle sentido a las formas geométricas al imaginarlas como objetos. La tercera etapa es el trance profundo, comúnmente se ve uno mismo dentro de un túnel, un vórtice o una pasaje que va desde la realidad “normalmente” cultural y una realidad alterna. Al final de esta etapa el individuo llega a un lugar lleno de luz.

Por lo tanto, está propensidad del ser humano por entrar en trances alterados es universal y muy antigua, además fuerza al ser humano a darle sentido a esas experiencias. Las personas que han experimentado esté tipo de estados adquieren un estatus especial porque ritualizan sus experiencias, como consecuencia esto les ayuda a darle un mejor sentido a su manera de vivir. En el contexto bíblico, estas personas son conocidas como “mujeres y hombres santos”. Una observación importante es el hecho de que el significado dado por cada persona que experimenta un trance depende de su cultura especifica.


Pablo y su Experiencia

La conversión de Pablo está registrada en Hechos 9:1-9; 22:3-21 y 26:9.18. Tal vez sería mejor llamar a esta experiencia de Pablo el llamado de Dios a una función especial. Desde el punto de vista antopologico y de la neurociencia cognoscitiva, éste es el encuentro que Pablo tuvo con el Jesús Resucitado en un estado alterado de conciencia en una realidad alternativa.

Pablo estaba viajando cuando tuvo un trance, el hecho de ir acompañado no condiciona que tuviera esta experiencia. Pablo vio una luz brillante (Hch. 9:3; 22:6) incluso más brillante que el sol (26:13) es decir, estaba en la primera etapa de un trance extático. En la tradición Israelita, la luz es la manifestación de la Gloria de Dios (Is. 60:1; 62:1; Lucas 2:9), es decir, es Dios mismo. La luz toma forma de nube (Ex. 24:15ss) o fuego (Dt. 5:24) destellando luminosamente (Ez. 1:4; 27-28; 10:4). Desde una perspectiva neurológica, esta luz brillante señala un cambio de conciencia. Desde una perspectiva ideológica (teológica, como experiencia personal), Pablo el Fariseo al estar familiarizado con la luz en la tradición Israelita estaba consciente de haber entrado en una realidad alternativa.

Posteriormente Pablo escucha una voz que le pregunta: “Saulo, Saulo, por qué me persigues? (Hch. 9:4; 22:7; 26:14). Un trance extático con frecuencia incluye experiencias personales recientes. Desde una perspectiva neurológica, la intensa persecución iniciada por Pablo hacia los seguidores de Jesús es lo que podría haberlo condicionado a tener un estado alterado de conciencia. Por esta misma razón tal vez se pueda explicar cómo fue que Pablo pudo reconocer que alguien se le había aparecido. Pablo el Fariseo estaba familiarizado con “la era por venir” como forma de contraste a “este mundo”. Pablo sabía que un hombre santo podía ponerse en contacto con Dios y otros espíritus.4 Es importante reconocer que gente como Pablo (e. g. La comunidad Israelita) que creía en esta realidad alternativa (la era por venir) también conocía que los seres de otra realidad podían visitarnos e intervenir en la vida y la conciencia de los seres humanos en una realidad culturalmente “normal” (e. g. Lc. 2:26-38).

En la segunda etapa de una experiencia de trance extático, el portador de la visión selecciona objetos personales, religiosos, emocionales o de otra clase y busca incluirlos en su experiencia de trance con el propósito de darle sentido a su experiencia. Algunas veces el estado emocional de quién tiene la visión influencia la interpretación, Pablo “respiraba amenazas “ (Hch. 9:1) y “enloquecía de furia contra ellos [los creyentes en Jesús]” (Hch. 26:11), es decir, estaba obsesionado con Jesús y sus seguidores.

Desde la perspectiva de la neurociencia cognoscitiva, es posible explicar claramente el registro que Lucas hace de Pablo. La neurociencia cognocitiva nos dice que hay dos mecanismos distintos en el cerebro, el neuroanatómico y el neurofisiologico. El primero, es el operador causal, percibe y/o impone secuencias en la organización de la realidad. Intenta imponer control y ordenar la realidad. En otras palabras, el mecanismo en el cerebro siempre construye el hecho junto con la interpretación. El segundo mecanismo, el operador holístico, envuelve el potencial para desarrollar y experimentar estados alterados de conciencia. Los EAC no son lineales sino holísticos. Las experiencias proveen miradas al mundo del espíritu (algunas veces los científicos le llaman espíritus “fuentes personales de poder”) que pueden ser y algunas veces son generadas o al menos son percibidas por el operador causal.

Al mismo tiempo, las experiencia que tuvo Pablo sobre Jesús por medio de trances extáticos ilustra lo que la tradición bíblica conoce muy bien: las experiencias de EAC son el vehículo utilizado por medio del cual Dios y otros seres se comunican en una realidad alterna con los seres humanos en una realidad culturalmente “normal” (ver 1 Sam. 3:1-21).

Conclusión

Ya sea que les llamemos dones espirituales o experiencias de estados alternativos de conciencia, podemos estar seguros que, uno: tales estados son normales; dos, estos estados están institucionalizados en muchas sociedades como parte de la observancia religiosa.

Es altamente probable que Pablo como muchos de sus contemporáneos en la Biblia tuvieran experiencias de trance extático. Por otra parte, la neurociencia cognoscitiva nos ayuda a entender que algunos de los elementos registrados en la Biblia no son sólo literatura (e. g. La asociación de la gloria de Dios con la luz) sino el resultado del funcionamiento normal del cerebro y del sistema nervioso. Como todos esos científicos lo indican, Dios a preparado a los seres humanos para tales experiencias, y Dios prefiere comunicarse con los seres humanos. Ninguno de los contemporáneos de Pablo negaron sus experiencias. Todos ellos decidieron responder a sus experiencias y Pablo también interpretó las suyas. Algunos aceptaron el reto de sus experiencias como autenticas y honestas, mientras otros decidieron enterrarlas.

1Shelby, S. J., Las doce tesis, “Por tanto, ninguna explicación es eterna. Sin embargo, una experiencia que no se explica no puede pasar de unos a otros. Mas una experiencia que se transmite nunca es ya la misma que la original. Las explicaciones apuntan a una verdad intemporal, pero no pueden apresarla.”.

2Pease, R. W. Jr., Merriam-Webster´s medical desk dictionary, 1993

3Bourguignon, E., Possession and trance in cross-cultural estudies of mental heal, in Lebra, 1976.

4Pilch J. J. Appearances of the Risen Jesus in cultural context: Experiences of alternate reality. BTB 28. 52-60, 1998.


*John, J. Pilch, Paul´s ecstatic trance experience near Damascus, 2001.

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