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Calvino y el Calvinismo

La Anatomía de una Controversia

Paul Helm

Profesor de Filosofía, Universidad de Liverpool.




"Sin embargo el término Calvinista es en estos días, entre la mayoría, un concepto al qué hay que reprocharle más que al término Arminiano, no obstante, pienso que no es del todo inoportuno ser llamado Calvinista debido a la distinción de motivos; aunque no dependo totalmente de Calvino, creo en las doctrinas que sostengo porque él las creyó  y las enseñó; y no puedo ser acusado por creer lo que él enseñó.”

Jonathan Edwards (The Freedom of the Will, 1754)

Empecé a leer Calvin At the Centre del filósofo inglés Paul Helm quién es profesor en la Universidad de Liverpool. La mirada del profesor Helm pasa por la periferia de la vida y pensamiento de Calvino. Helm no cree que Calvino hubiera estado influenciado sólo por la teología medieval de su época, sino también por los sistemas filosóficos a los que estuvo sometido, entre ellos el Cartesianismo.

Sin embargo, no voy hacer una revisión del libro de Helm. Mi interés está centrado en hacer un resumen de las ideas de Helm encontradas en un pequeño ensayo llamado “Calvin and Calvinism (Calvino y el Calvinismo). El argumento principal de Helm es que intérpretes y teólogos posteriores a Calvino con frecuencia dijeron cosas diferentes, enseñaron o interpretaron mal al mismo Calvino.


El clima intelectual y religioso del pensamiento de Calvino era muy diferente al de sus sucesores, por ejemplo al de Teodoro Beza (1519-1605) y Calvinistas posteriores. El pensamiento y ministerio de Calvino fue ardiente, personal, evangélico y centrado en la Biblia. Él creía que Cristo murió por todos los hombres, y que el Cristiano se caracterizaba por una fe exuberante, un fe segura. Por el contrario Beza y los teólogos del pacto eran fríos, intelectuales y constructores de sistemas relacionistas. Para ellos, toda la teología Cristiana se basaba y estaba dominada por la doctrina de la doble predestinación, según la cual algunos están destinados desde la eternidad para la salvación, y otros para la condenación. Cristo murió solamente por los elegidos, y la vida cristiana está consumida por descubrir si uno es o no de los elegidos, un descubrimiento que sólo podía ser identificado por medio de la realización de ejercicios implacables plagados de duda introspectiva.


Existen dos posibles enfoques para empezar con Calvino, podemos empezar a partir de un estudio serio de su obra, o podemos partir del estudio del puritanismo. Así que eso es lo que vamos hacer en seguida.

Comenzando con Calvino


Aunque hay una considerable historia de la erudición sobre Juan Calvino gran parte del impulso moderno ha venido de Karl Barth. Los estudiantes de Barth como los profesores T. F. y J. B. Torrance han sostenido que el gran logro de Calvino fue romper con las presuposiciones de la teología medieval, según la cuales la gracia redentora presupone y trae perfección a las bondades naturales de la humanidad.


La separación entre Naturaleza y Gracia lleva a hacer una re-elaboración de la perspectiva medieval pre-Reforma en dónde la gracia presupone naturaleza, por tanto la gracia perfecciona la naturaleza – está es una posible solución para el énfasis que hace Calvino de que nada precede a la gracia.


Lo que sucedió, según el profesor J. B. Torrance (en particular en Escocia, pero también en otros lugares), es que la perspectiva de la Edad Media volvió a rondar las Iglesias Reformadas - el
espectro de la teología del pacto surgió para oscurecer la Reforma y para regresar a la gente a la esclavitud del legalismo.


El problema con tales posiciones es que están sesgadas y carecen de límites. En cierto sentido Calvino se aparta - bruscamente por cierto - de la tradición medieval, pero también por otra parte está feliz con ella. Por ejemplo, Calvino entiende la caída de Adán en términos de desobediencia en un marco de ley natural. Al igual que los medievales Calvino establece una distinción tripartita como son la ley natural, la ley ceremonial y ley judicial.  Pero a diferencia de los medievales Calvino enfatizó que el hombre natural no puede comprender adecuadamente la ley natural de Dios, sino necesita la revelación especial para informarle y la regeneración de la gracia para iluminarlo adecuadamente a fin de guardarlo.

 Porque los hombres son incapaces de aprender que el Señor nos ha provisto de una ley escrita que es mejor testigo de lo que era la ley natural, el propósito era sacudir nuestra apatía, y apuntalar tal ley en nuestra mente y nuestra memoria.


Así, mientras que la gracia no es de naturaleza perfecta en el sentido medieval, si presupone naturaleza y el carácter moral de la divina gracia; como se ve en la Encarnación y la obediencia del Cristiano, las cuales son totalmente congruentes con ella.

Es interesante observar que mientras los Torrances argumentan que el Calvinismo de la Confesión de Westminster no le es fiel a Calvino, Karl Barth sostuvo que Calvino no era fiel consigo mismo. Barth vio a Calvino a través de su propia posición según la cual toda la loci (lugar o momento) básico dónde se desarrolla la teología ha de entenderse Cristológicamente. Por lo tanto la elección ha de entenderse no en términos de un decreto  eterno, sino en términos de la elección de Cristo, la justicia de Dios ha de ser entendida en términos de la justicia de Cristo, y así sucesivamente. Visto desde esta perspectiva Barth vio en Calvino la doctrina de la doble predestinación, la expiación limitada y otros horrores teológicos.

En De Servo arbitrio de Lutero, en De providentia de Zwinglio y en los escritos de Calvino, la predestinación significa inequívocamente doble predestinación: doble en el sentido de que la elección y el rechazo son ahora dos especies dentro del género designado por el término predestinación.

¿Qué indica esto? Que si Barth está en lo correcto entonces los Torrances están equivocados y que la auto-comprensión tradicional del Calvinismo es correcta.

En la próxima entrada veremos el Calvinismo desde el punto de vista de los Puritanos.











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