Ir al contenido principal

El Concepto de Cristología y Kerigma en Rudolf Bultmann



Existen dos preguntas significativas que necesitan explicación en el pensamiento de Rudolf Bultmann. La primera es sobre cuánto contenido histórico existe en los evangelios: ¿son relatos precisos de lo que sucedió, o son en gran parte reflexiones teológicas que encajan con los hechos teológicos que desean transmitir? En segundo lugar, se trata de determinar si el conocimiento histórico es necesario para la fe: ¿si los evangelios no son históricamente precisos, entonces importan para la fe en Jesús?

Bultmann da una respuesta negativa a estas dos preguntas. De hecho, conocemos muy poco acerca del ministerio de Jesús: una vez que los evangelios han sido pasados por los filtros de la crítica de formas, quedan muy pocos datos históricos sólidos.

Para Bultmann, sin embargo, esta falta de interés es algo positivo, y por eso da una respuesta negativa a la segunda pregunta. La fe en Jesús no depende de los datos históricos, y por lo tanto la Cristología no tiene interés histórico. No sabemos casi nada acerca del Jesús histórico, y tampoco necesitamos saber mucho. Bultmann intenta apoyar su hipótesis desde el Nuevo Testamento al buscar el interés mostrado en el Jesús histórico por Pablo.

Jesús no es significativo como persona histórica: de esa persona no sabemos casi nada. Y además, los intentos de redescubrir la personalidad de Jesús simplemente reflejan las presuposiciones del intérprete - como en las vidas liberales de Jesús, escritas por hombres como D. F. Strauss.  Jesús tampoco es importante por su enseñanza: una vez más, no sabemos casi nada de eso. Ni siquiera podemos decir que el significado de Jesús para nosotros se puede afirmar en términos de las formulaciones hechas por la iglesia primitiva - al ver a Jesús como el Mesías o El Hijo de Dios o el Señor. Incluso esas afirmaciones cristológicas no son importantes hoy en día, se expresan en  lenguaje mitológico de una visión religiosa obsoleta del mundo.

No hay, pues, nada objetivamente significativo sobre Jesús. Lo que importa es que Jesús nos conozca y nos conozca ahora. La forma en que Jesús nos encuentra es a través del kerigma: mediante la palabra de la proclamación Cristiana, cuando cuidadosamente la despojamos de su ropaje mitológico. Jesús es sólo de importancia porque es la «ocasión» de la proclamación que nos desafía a decidir.  Cuando decimos 'Jesús es Dios", es decir, no estamos hablando de Jesús como se muestra a sí mismo - para Bultmann, eso sería una objetificación sin sentido. Más bien, estamos hablando del significado de Jesús para mí.


La pregunta básica aquí es: ¿qué es específicamente lo Cristiano en la "creencia Cristiana"? ¿Qué tiene que ver con Jesucristo? Su respuesta es la siguiente: "La creencia Cristiana tiene un carácter  peculiar al hablar de un acontecimiento que le da este derecho (hablar con Dios), al decir que oye una Palabra que exige que se reconozca a Dios por encima del hombre "(Ensayos, p.11). La fe cristiana es Cristológica, es decir, porque es la Palabra que nosotros escuchamos – una Palabra que para Bultmann (de alguna manera) está vinculada con Jesús. Como una figura histórica o mitológica, Jesús se ha perdido para nosotros hoy: su significado es que en el kerigma, nos encontramos con el desafío de decidir. Como señalará nuestra crítica de Bultmann, esta incapacidad para enraizar la fe cristiana en Jesús ha proporcionado una de las áreas de mayor desacuerdo sobre sus propuestas teológicas.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Jürgen Moltmann sobre el Rapto y “Dejados Atrás”

Jürgen Moltmann discute el problema del escapismo religioso, con el atractivo particular de la teoría del rapto, en su libro, Ética de la Esperanza:
Un escapismo religioso está saliendo a relucir mediante la difusión actual de una sublime religiosidad gnóstica en cuanto a redención se refiere. La persona que se rinde a esta religiosidad se siente a gusto en 'el mundo del más allá' y se ve como un invitado en la tierra. Esto se debe a la manera en cómo le preocupa el destino de la vida en esta tierra. Que su alma vaya al cielo, es lo principal. En su cuerpo y en la tierra, no era más que un invitado, por lo que el destino de este hogar realmente no le preocupa demasiado. Las prácticas religiosas que exaltan la indiferencia a la vida tienen muchos nombres. [...] El apocalíptismo-pop ofrece un escapismo especialmente dramático. Antes de las grandes aflicciones del fin del mundo, los verdaderos creyentes serán "arrebatados", llevados al cielo, para que puedan construir…

La Historia de la Crucifixión (Contada por los Privilegiados y los Poderosos)

Stephen Mattson
Un hombre fue arrestado por las autoridades, enviado a juicio y condenado a muerte -su nombre era Jesús. Muchos dicen que es un hombre inocente, pero los hechos hablan por sí mismos:

Jesús era un matón, un vagabundo sin hogar propenso al abuso de sustancias ilícitas (tenía un arresto  previo por traficar con alcohol). Jesús causaba disturbios a donde quiera que iba. Él era un pandillero  con una larga historia de crimen, pero eso no es sorprendente teniendo en cuenta su educación.
Jesús era intrínsecamente violento y un peligro para la sociedad. A pesar de que habló con elocuencia, dado su estatus, ¿cómo podría alguien tomar en serio su mensaje, si siempre estaba protestando y usaba  métodos perturbadores como volcar mesas y violentar la paz?
Además, personas como Jesús son naturalmente perezosas. ¿No tienen cosas mejores que hacer, como conseguir un trabajo? Me gustaría tener tiempo para descansar, "orar", y pasar el rato en los parques. Si sólo trabajaran m…