El Término “Reino de Dios” No Esta En El Nuevo Testamento.



En su ensayo The cure of the  neurobiological sickness of religion (La cura de la enfermedad neurobiológica de la religión), el teólogo Ortodoxo John S. Romanides, entre otras cosas alude a la mala interpretación que se ha hecho del término Griego “Basileia tou Theou” (Reino de Dios).

La mala interpretación que los teólogos Occidentales han hecho del termino se debe según Romanides a que estos han sido víctimas de las presuposiciones Agustinianas y Carolingias, las que han llevado a una mala comprensión de lo que está en la Biblia, principalmente en lo referente a los conceptos que denotan “glorificación”, un ejemplo clásico de esto se encuentra en 1 Cor. 12:26,   San Pablo no escribe “si un miembro es honrado”, sino “si es glorificado”, i. e. se ha convertido en profeta. Ser glorificado significa que alguien ha visto al Señor de la Gloria ya sea antes de Su encarnación o después, así como Pablo lo hizo en su camino a Damasco al perseguir al Señor Encarnado de Gloria.

El otro ejemplo, y el que nos interesa, es la frase “reino de Dios” que alude a un reino creado por Dios en vez de a un poder increado de Dios. Lo que sorprende es que el término “reino de Dios” no aparece ni una vez en el Griego original del Nuevo Testamento. No se sabe que “el gobierno” o “reinado de Dios” es la traducción correcta del termino Griego “Basileia tou Theou”, Vaticanistas, Protestantes e incluso muchos Ortodoxos, no ven la promesa de Cristo hecha a sus apóstoles en Mt. 16:28, Lc. 9:27 y Mc. 9:1, i. e. que ellos verían el reinado de Dios, está se cumplió durante la Transfiguración que se narra en los tres evangelios. Aquí Pero, Jacobo y Juan ven a Cristo como el Señor de la Gloria, i. e. Como la fuente de la “gloria” eterna de Dios y  y su “basileia” i. e. su poderoso gobierno eterno, denotado por la nube eterna o la gloria que apareció y los cubrió durante la gloriosa Transfiguración del Señor.  Esto significa que el Poder de la Gloria de Cristo, como Señor pre-encarnado (Yahvé) de la Gloria, fue quien libero a Israel de la esclavitud Egipcia y los llevo a la libertad y a la tierra de la promesa.

El texto no habla sobre “Basileion (reino) de Dios, “sino sobre “Basileia (reinado o gobierno) de Dios,” por medio de Su Eterna Gloria y Poder. En su Transfiguración Cristo claramente se revelo como la fuente de la Gloria eterna vista por Moisés y Elías en el Antiguo Testamento y por lo tanto también estuvieron presentes en la Transfiguración con el propósito de testificar a los tres apóstoles que Cristo de hecho es el mismo Yahvé de la Gloria, pero encarnado, los dos le vieron en un pasado histórico y actuaron a su favor. 

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