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Las Cinco Llaves A La Biblia



Es innegable que en el Occidente Cristiano tengamos una concepción Agustiniana de la tradición eclesial. De lo que adolecemos muchos Cristianos al momento de trabajar o estudiar la Biblia es un claro entendimiento de cuáles son las llaves con las que podemos entrar en ella.

Según el padre John S. Romanides, estas llaves son cinco, tales como:

1.      El núcleo verdadero de la tradición Bíblica es que la religión es una enfermedad específica con una cura específica. Esto es lo que la frase “no hay otro Dios excepto Yahvé” significa. Nadie que no conozca esta primera llave puede conocer la segunda:
2.      Existe una clara distinción entre términos Bíblicos que denotan lo que es “increado” y lo que es “creado.” Nadie que no conozca este contexto puede conocer la tercera llave a los términos Bíblicos:
3.      “Es imposible expresar a Dios e incluso concebirle.” En otras palabras no hay similaridad absoluta “entre lo creado y lo increado.” Alguien que piense que las expresiones bíblicas transmiten conceptos sobre Dios esta tristemente equivocado. Cuando usamos correctamente las palabras y los conceptos Bíblicos estos nos guían a la purificación y a la iluminación del corazón que lleva a la glorificación pero en si no es la glorificación. Una parte integral y esencial de conocer las tres claves anteriores es la cuarta llave:
4.      La cura de la enfermedad de la religión envuelve todas las etapas desde “la transformación de la felicidad egoísta-buscando amor” hasta “el amor desinteresado de nuestra propia crucifixión que es la glorificación.” Esta glorificación, por lo tanto, no es solo la del Señor de Gloria Encarnado, “sino también la de todos los profetas y apóstoles (enviados) antes y después de la encarnación del Señor de Gloria.
5.      Las “expresiones sobre Dios en la Biblia no intentan transmitir conceptos sobre Dios. Ellas actúan solo como si fueran la guía a la purificación y la iluminación de los corazones y finalmente la glorificación por el Pre-encarnado y Encarnado Señor (Yahvé) de gloria que es visto por Su gloria increada o gobierno  y “no por los símbolos creados efímeramente y conceptos sobre El” como en el caso de la tradición Agustiniana.


En Juan 17, Cristo pide por la cura de la glorificación de Sus discípulos y los discípulos de los discípulos, no pide por la división de la Iglesia – de hecho no pide ni por las tradiciones que no tienen la más remota idea de qué es la cura de la glorificación.

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