La Fundación de la Gracia





El cimiento que establecemos para un edificio determina el tipo de estructura que construimos. Si el cimiento está hecho de materiales pobres, el edificio se derrumbará. Si el cimiento es demasiado pequeño, el edificio no podrá ser más grande. Y si el cimiento no es profundo, el edificio no puede ser alto.

En la segunda subsección de Dogmática Eclesial II/2, Barth analiza el fundamento apropiado para la doctrina de la elección. En su discusión considera y rechaza cuatro acercamientos:


1. Un sistema teológico pre-existente. Barth es crítico con el libro de 1932 de Lorraine Boettner "La Doctrina Reformada de la Predestinación" que se propuso explicar y defender la enseñanza reformada sobre la elección. Barth argumenta que una doctrina verdaderamente Reformada se basará no en un sistema establecido, sino en las Escrituras.


2. La utilidad de la doctrina. Barth argumenta que una doctrina de la elección puede ser pastoralmente útil para dar consuelo y seguridad a los creyentes. Sin embargo, tal utilidad debe ser el resultado y no el punto de partida de una doctrina bíblica de la elección.


3. Experiencia. Algunas personas aceptan el evangelio con fe y otras lo rechazan. Barth sostiene que una doctrina de la elección basada en esta observación de la experiencia se basa realmente en una decisión humana de quién es elegido y quién es rechazado en lugar de en la decisión de Dios.


4. La libertad de Dios para hacer lo que quiera. Barth argumenta que esto es una peligrosa abstracción del carácter de Dios. La verdadera libertad de Dios no se demuestra en un potencial para tomar tal o cual decisión, sino en sus decisiones reales reveladas en las Escrituras.


Barth argumenta que una doctrina verdaderamente Reformada se basará no en un sistema establecido, sino en las Escrituras.


Habiendo rechazado estos enfoques, Barth comienza a sentar las bases de su doctrina de la elección basada en el testimonio de las Escrituras que apuntan a la Palabra de Dios. Barth argumenta que Dios no es un Dios abstracto, un Dios en general, sino un Dios específico y particular que se revela en sus elecciones. Él ha escogido ser el Dios de Israel, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Dios ha elegido a este pueblo para ser luz para los gentiles. La historia de Israel, sin embargo, ilustra una serie de opciones adicionales dentro de este pueblo: la tribu de Judá, la línea de David, el Mesías venidero. Y al final de esta historia no es una raza escogida o una familia escogida, sino el ser humano elegido: Jesucristo, el hijo de Abraham, el hijo de David. Barth concluye: "Si queremos saber lo que es la elección, lo que es ser elegido por Dios, entonces debemos apartarnos de todos los demás, y al excluir todas las miradas o pensamientos secundarios debemos mirar sólo el nombre de Jesucristo."


Este es entonces el fundamento de la doctrina de elección de Barth: Jesucristo que revela no sólo al Dios que elige, sino también al ser humano elegido.

"Si queremos saber qué es la elección... debemos mirar sólo el nombre de Jesucristo".





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