La Batalla Por La Interpretación De La Biblia (Segunda parte)

La época de los acercamientos históricos

¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento!

Kant


Como mencionamos en la entrada anterior (ver aquí), la Ilustración supuso un reto para las religiones que venían saliendo de la época medieval. El Cristianismo se vio reducido a una suerte de superchería. La razón humana como ideología y valor de la cultura de su tiempo impuesta por la burguesía del siglo XVIII desplazó a los ideales de la nobleza medieval. Europa fue hipnotizada por la magia del escepticismo. La Ilustración buscó enarbolar el racionalismo, la felicidad, la bondad natural del hombre, el optimismo y el laicismo. En resumen, puso al hombre como centro del cosmos.

Una de las respuestas que tuvo el Cristianismo fue sistematizar la Revelación bíblica con el propósito de enseñar sus doctrinas de una forma lógica y racional. Sin embargo, el constante movimiento en que se vió envuelta la Revelación no permitió que ese fuera el único acercamiento a la interpretación del Texto Sagrado de los Cristianos. Ya en el mismo proceso de la Ilustración se fue gestando un movimiento conocido como Historicismo. El Historicismo optaba por una explicación filosófica del conocimiento histórico, pero cómo saber que está explicación era la correcta. Las ciencias bíblicas giraron para hacer una revisión histórica de la Revelación. Para que está “revisión”1 no cayera en la trampa de la teología sistemática, tuvo que ser crítica en su esencia. El Historicismo como ciencia es subjetiva, en nuestro caso, si bien ayudó en el desarrollo de los estudios bíblicos, también trajo división entre los académicos de su tiempo; pero lo más importante es el cisma que se produjo entre la Iglesia y la academia. Fue de este modo como surge la Teología Histórica.

El Acercamiento Histórico a la Biblia.

En 1787 Johann Philipp Gabler se convierte en el primer teólogo en dar una serie de lecciones sobre la manera cómo se debe interpretar el Texto Bíblico desde una perspectiva histórica. Está teología al ser producto del período de la Ilustración es en sí critica desde su base, y busca a través de diferentes modelos encontrar la relación entre lo divino y lo humano escondido en la oscuridad de los pasajes tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En su lección sobre “La Distinción entre la Teología Bíblica y la Dogmática así como los Objetivos de cada Una de ellas”, Gabler dice que los libros de la Biblia son la única fuente para el conocimiento de la religión Cristiana, sin embargo, “la ambigüedad y el conocimiento humano crea una indudable disensión”2 la cuál el estudioso de la Escritura deberá ir desenredando si aspira al conocimiento real de la Revelación.

Según Gabler, los libros sagrados ya sea que los estudiemos sólo por sus palabras o por sus conceptos, frecuentemente están velados por una profunda oscuridad que es fácil de demostrar; porque hay cosas auto-evidentes en el texto y otras que necesitan el uso de herramientas exegéticas. En su lección de 1787 Gabler brinda cuatro causas que hacen necesario acercarse a la Biblia desde modelos históricos3

  • Primero: La naturaleza y calidad de las ideas transmitidas en los libros.
  • Segundo: Lo inusual de las palabras y el modo de expresión como un todo.
  • Tercero: La forma de pensar detrás de la época y las costumbres muy diferentes a las nuestras.
  • Cuarto: La ignorancia de mucha gente sobre la forma correcta de interpretar los libros, ya sea las características antiguas de los textos o al lenguaje peculiar de cada escritor.

Fue así como el siglo XVIII permitió un desarrollo histórico en el estudio de la Biblia. Esté tipo de teología “mantiene la esencia del Texto, porque interactua con aquellas cuestiones que los santos escritores percibieron con respecto a la religión, y no está hecha para acomodarse a nuestro punto de vista.”4

A partir del desarrollo de Gabler surgieron otras corrientes en cuanto al acercamiento histórico a qué la Biblia se refiere. Podemos listar los más importantes:

  1. El método histórico-crítico
  2. La hipótesis documentaria
  3. La crítica de las formas.
  4. El realismo crítico.

El método histórico-crítico

Ya en su nombre el método que señalamos lleva una connotación de duda. A medida que se desarrolló la teología bíblica los métodos de estudio también tuvieron una evolución. Cuando decimos “crítico” estamos atribuyendo algo a la razón humana. Esté método pretende ser académico únicamente ya que deja de lado la revelación divina. La palabra “histórico” apela al interés por la historia, se enfoca en la reconstrucción del desarrollo de la historia.5 Además intenta probar si un libro, párrafo o linea del Texto bíblico es autentico o si es falso.6 Otra característica de este método es que intenta probar que los textos bíblicos se escribieron mediante un proceso antes de alcanzar su forma final.

La hipótesis Documentaria.

Básicamente podemos listar la hipótesis documentaria bajo cuatro principios:

  1. El Pentateuco es una compilación hecha con diferentes documentos. Podemos referirnos a ellos como J, E, D, y P. Pruebas de las múltiples fuentes incluyen el uso de varios nombres divinos, la presencia de relatos dobles, y variaciones secundarias en el vocabulario y estilo.
  2. El Pentateuco fue compuesto después del tiempo de Moisés.
  3. Los relatos históricos son en muchos casos incorrectos. Algunas porciones son, de hecho, claramente ficticias y legendarias.
  4. De acuerdo a algunas formas de la teoría, los últimos pasajes del Pentateuco pueden ser distinguidos de los primeros sobre la base de un desarrollo evolutivo de la religión que se piensa se llevó a cabo.7

El principal proponente del modelo de la hipótesis documentaria fue el teólogo alemán Julius Wellhausen (1844-1918). El modelo JEDP busca expresar la convicción de que la religión Israelita tuvo un desarrollo hacia una perspectiva profética (entendiendo por profeta el “genio romántico”), posteriormente la religión de Israel volvió a ser sacerdotal, una religión basada en la ley.

La crítica de las Formas.

La critica de las Formas es en muchos sentidos una extensión lógica de las fuentes críticas, como académicos bíblicos buscamos mirar lo que hay detrás de las fuentes escritas para determinar el crecimiento de la tradición en un período preliterario u oral.8 Se piensa que detrás de los documentos escritos había tradiciones orales. La crítica de las formas representa un intento por llegar a esas formas orales y trazar la historia de su desarrollo. Otro nombre menos utilizado para este método es Forrngeschichte o “historia de las formas”.

El realismo Crítico

El siglo XX ha permitido mirar detenidamente las ventajas y/o los problemas que ha traído el historicismo bíblico. Como parte de ese análisis, el desarrollo post-ilustración ha permitido que teoóogos modernos busquen nuevas formas de estudiar el texto bíblico.

N. T. Wright define el realismo crítico como “una teoría sobre cómo la gente conoce las cosas, y ofrece una camino para resolverlas, incluso va en contra de otras teorías que han aparecido en otros campos, las cuales por ahora parecen estar colapsando”.9

No entraremos en muchos detalles sobre el realismo critico, bastara para nuestros propósitos definirlo y ver sus alcances. Así pues una definición más amplia de realismo crítico sería:

“Es una forma de describir el proceso de 'conocimiento' que reconoce la realidad del objeto conocido, como algo más que el conocedor (he aquí el 'realismo'), mientras también reconoce completamente que el único acceso que tenemos a está realidad se mueve junto a la espiral del diálogo apropiado o la conversación entre el conocedor y el objeto conocido ( he aquí lo 'crítico'). El camino muestra la reflexión crítica sobre el producto de nuestra investigación dentro de la 'realidad', así que nuestras afirmaciones sobre la 'realidad' reconocen su propia provisionalidad. Conocimiento, en otras palabras, aunque en principio preocupado con las realidades independientes del conocedor, nunca es independiente del conocedor.10

El realismo crítico nos enseña a tener una “conciencia critica” sin caer en el positivismo ni en la fenomenología. Es decir, podemos observar desde una perspectiva, solo una, sin caer en el error del ojo de dios. Porque todos los humanos inevitablemente y naturalmente interpretan la información recibida desde sus propios sentidos por medio de una rejilla de expectaciones, memorias, historias, estados psicológicos y demás. Pero lo más importante son los lentes con los que se mira (metafóricamente), en consecuencia tenemos que estar conscientes de la comunidad o el sitio a dónde pertenecemos.

En suma, el realismo crítico, “mira el conocimiento de particulares como si tuviera lugar dentro de un gran cuadro de la historia o cosmovisión que forma la base en que el observador se encuentra en relación con el mudo”11

Conclusión

Hasta ahora hemos visto que el siglo XVIII fue de enorme importancia para el desarrollo humano, pero también para la ciencia bíblica. La Ilustración al imponer un modelo soberano de hombre terminó ayudando a la Revelación a fijar las bases de sus contenidos de fe. La crítica bíblica supero por mucho a los estudios realizados por la parte conservadora o la ortodoxia. Mirar a la historia del Texto Sagrado críticamente nos enseño que no hay nada que temer, que Dios no es mago, ni un hechicero, sino es un Ser que trabaja usando como vinculo al ser humano.

“Los teólogos tienen que regresar a la Iglesia”. Estás son las palabras dichas por Jürgen Moltmann hace un par de años durante el ciclo de conferencias dedicadas a Karl Barth. La fe se enredó en una lucha con la razón y quedó cautiva, hoy la Iglesia busca por todos los medios presentar un Texto perfecto e inerrable, un Texto inspirado que no permita ningún tipo de crítica. Dios en su voluntad soberana quiso entregarnos un texto escrito por los hombres y para los hombres, un texto inspirado que tuvo que pasar por un proceso en la historia.

Tal vez sea el momento en que la teología enseñe a la fe cómo salir de ese cautiverio que le impuso el siglo de la razón.


1No me refiero al concepto moderno de revisionismo histórico.
2Johann Phillip Gabler, On The Proper Distinction Between Biblical And Dogmatic Theology, 1787. p1.
3Ibid. p2
4Ibid. p.10
5Martin H. Manser, Critical Companion to the Bible, Fact on File inc., 2009, p.7
6Millard J. Erickson, Christian Theology, Baker Books House Company, 1985, p.82.
7Ibid. p.83
8Ibid. p. 84
9N. T. Wright, The New Testament and the People of God, SPCK, 1992. Ebook edition.
10Ibid.

11Ibid.

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