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La Política en la Vida de Jesús



No podemos reducir el material evangélico a un núcleo no teológico
y luego proclamar que hemos encontrado a Jesús, puesto que Jesús
mismo fue un teólogo.

Ed Parish Sanders

Para hablar de la figura del Jesús histórico, podría empezar por hacer un resumen de todas las vidas de Jesús que se han publicado desde el siglo XIX. Sin embargo, muchos especialistas ya se han encargado de esos aspectos, por ejemplo, Albert Schweitzer dedico un libro entero a hacer un análisis de las vidas de Jesús que hasta ese momento se habían escrito. Por otra parte, un sector apologético del Cristianismo se ha dedicado a combatir a los historiadores y teólogos liberales que han intentado aproximarse a Jesús desde sus presunciones históricas.

El problema que nos presenta la figura de Jesús como hombre no divinizado es que no podemos separarlo de su contexto religioso. No podemos hacer una historia secular de Jesús porque estaríamos descontextualizandolo. Pero lo que si podemos hacer es estudiar a Jesús, el ser humano que vivió en un lugar y un tiempo determinados para intentar exponer cuáles fueron sus aspiraciones, y por qué hizo declaraciones que lo convirtieron en la figura máxima de un grupo de hombres y mujeres que posteriormente crearían una de las religiones más grandes del mundo.

La conclusión a la que han llegado muchos teólogos es que al final no sabemos mucho de Jesús debido a la gran cantidad de material que se a escrito sobre él en los últimos 200 años. Pero como dice Sanders “está reacción es exagerada; sabemos muchas cosas. El problema es conciliar nuestro conocimiento con nuestras esperanzas y aspiraciones.” (La figura del Jesús histórico, p. 21). Si bien existen muchos contextos para entender a Jesús como el económico, el social, el cultural, etc. me parece que el contexto político reviste de gran importancia.

En está entrada daremos un resumen del contexto político en que vivió Jesús. Alguien podrá argumentar y decir ¿por qué es importante la política en la vida de Jesús, si Jesús casi nunca hizo declaraciones políticas? Basta recordar que el mundo dónde se movió Jesús provenía de una teocracia dominada por un imperio pagano. ¿Qué significa esto? Significa que los sentimientos del pueblo Judío en lo político y lo religioso no podían separarse. Significa que la historia política de Palestina en el siglo uno estaba determinada por diferentes ordenamientos políticos y judiciales que no encajaban con las expectativas religiosas del pueblo de Dios. Esto creaba un conflicto de enormes repercusiones, tan es así que el pueblo Judío terminó derrotado en el año 70 d. C.

Antes de proponer nuestro resumen, haré dos consideraciones a manera de introducción. En todo gobierno, reino, monarquía, dictadura, etc; existe una historia detrás del poder. La historia de Jesús y Palestina sufrieron ese telón de fondo. Entre los años 20 y 30 del primer siglo, el poder en Palestina era tripartita, es decir, existían tres gobernadores, sin embargo, Poncio Pilato era el poder real, está situación nos lleva a 1) podría existir una lucha interna entre los reyes asmoneos, 2) el pueblo no estaba de acuerdo con una oligarquía religiosa que sirviera al imperio. Herodes Antipas era tetrarca de Galilea y Perea, Poncio Pilato era prefecto de Judea, la cual comprendía las ciudades de Samaria, Judea e Idumea, y José Caifás era el Sumo sacerdote de Jerusalen. Como podemos apreciar la situación era complicada porque unía la política y la religión.

Así pues Palestina vivió de la siguiente manera:

1. En realidad, Roma no gobernaba Palestina en la concreción del día a día. Gobernaba Palestina indirectamente, bien a través de un rey, etnarca o tetrarca cliente (títere), bien a través de un gobernador permanente, quien a su vez utilizaba a los aristócratas locales, especialmente al sumo sacerdote.

2. En Galilea, durante los años en que vivió Jesús, Antipas fue un tetrarca cliente semi-independiente. Tuvo tanta independencia como su padre, Herodes el Grande, aunque al parecer fue más blando y menos implacable. Las tropas eran suyas, los impuestos eran suyos (aunque pagaba tributo a Roma), los gobernadores de distrito eran los que él designaba, y los magistrados locales desempeñaban sus funciones a su gusto.

3. En los años veinte y treinta, Judea estuvo bajo el sistema imperial alternativo: un gobernador romano (el prefecto) y un reducido número de soldados residían de forma permanente en Palestina, aunque por lo general se mantenían fuera de Jerusalén, la capital, porque los judíos era muy sensibles en lo tocante a las ofensas contra su religión en la ciudad santa. El control de lo cotidiano estaba en manos del sumo sacerdote, quien tenía consejeros extraoficiales y también un pequeño consejo oficial. La mayoría de sus consejeros eran aristócratas, y muchos eran sacerdotes aristócratas.

4. La Palestina judía no estaba al borde de la rebelión cuando fue ejecutado Jesús. Había tensión entre los judíos, especialmente los jerosolimitanos, y Pilato porque éste paseó los estandartes romanos por la ciudad. En otra ocasión (que no hemos analizado antes) también se apropió de dinero sagrado para construir un acueducto, lo que llevó a la muchedumbre a protestar, pero los soldados romanos entremezclados entre la multitud rápidamente redujeron a los presuntos alborotadores con porras.33 Pese a todo, no hubo estallidos importantes de violencia durante los diez años que ocupó el cargo (26-36). Unos pocos años más tarde, en el 40 o 41, cuando Gayo quiso poner una estatua pagana en el Templo de Jerusalén, hubo una seria amenaza de guerra a gran escala.

5. Pese a la ausencia de violencia importante mientras Pilato fue prefecto, durante el período romano existió siempre la posibilidad de una insurrección seria, tanto en las zonas regidas por gobernantes clientes como en aquellas en las que residía de forma permanente un prefecto o procurador. El mismo Herodes había tenido miedo de una rebelión, y Antipas tenía preocupaciones parecidas. En Judea, el sumo sacerdote y el prefecto tenían que estar vigilantes para impedir el estallido de la violencia, especialmente cuando se reunían, durante las fiestas, multitudes enormes. Pero nada de esto era nuevo. En el mundo antiguo, las grandes multitudes normalmente tenían que ser vigiladas. Además, la guerra civil marcó la historia judía durante todo este período. Hubo rebeliones muy importantes contra uno de los reyes asmoneos, Alejandro Janeo.34 Pompeyo entró en Palestina a causa de la guerra civil entre dos asmoneos. Es decir, el sistema imperial romano no favorecía más la rebelión que el sistema asmoneo (un rey-sacerdote judío completamente independiente). En tiempos de Pilato, Palestina no estaba especialmente próxima a la rebelión, pero el miedo a sublevaciones sí estaba presente, como lo estuvo a lo largo de los períodos asmoneo, herodiano y romano.

6. Muchos judíos querían verse libres de la soberanía romana y pensaban que tal libertad sólo se podía obtener con la ayuda de Dios. La naturaleza y el alcance de ese deseo de cambio variaban enormemente, tanto como las opiniones sobre el modo en que Dios efectuaría dicho cambio. Eran relativamente pocos los judíos que esperaban un mesías davídico que liberaría a los judíos derrotando al ejército romano. Unos esperaban un signo grandioso de que el tiempo de la liberación
había llegado (por ejemplo, el derrumbamiento de las murallas de Jerusalén), mientras que otros probablemente no esperaban sino que Dios fortaleciera las manos de los justos e infundiera terror en el corazón de los soldados romanos.

Conclusión

¿Por qué Jesús siempre predico un reino de paz? Existen dos causas posibles, primero, Jesús al crecer entre las clases más pobres de la sociedad Palestina pudo haber percibido el descontento que había entre el pueblo y la oligarquía, una oligarquía religiosa y servil; segundo, es posible que la oligarquía al servir al imperio pudiera provocar una rebelión directa contra el poder Romano, algo que Roma no quería.

La relación entre Roma y los encargados de dirigir los destinos de Israel estaba marcada por una fuerte creencia del pueblo Judío, tal creencia era que Dios siempre había liberado a su pueblo del poder opresor. Es innegable que había una aristocracia religiosa, tal vez por esa razón Jesús fue muy critico con los sacerdotes y saduceos (los fariseos eran un poder laico). Posiblemente Jesús entendía el conflicto entre el pueblo y los aristócratas religiosos por eso invitó a la paz, está vez la liberación no se daría por medio de un conflicto bélico como en el pasado sino por medio de la restauración de la sociedad, esto incluye el perdón y la reconciliación.

En la toda la historia de la salvación Dios siempre actuó en favor de su pueblo, está vez no sería la excepción. Los judíos del primer siglo creyeron que la libertad, ese tema de toda la historia bíblica vendría por medio de una acción de Dios en dónde terminaría con Roma. Lo que no supieron ver es que la gracia y el favor de Dios llegaron por medio de Jesús, el reino que Jesús predicó estaba basado en la paz, el perdón y la reconciliación, no en el sometimiento y el poder.

Toda sociedad que aspire a vivir en paz, deberá entender los principios que enseñó Jesús. Principios que se aplican a las relaciones de poder, es decir, hombres justos que gobiernen con sabiduría y misericordia, y hombres justos que cumplan con sus obligaciones para con el Estado.

* Los seis puntos del resumen están tomados de La figura histórica de Jesús, E. P. Sanders, ed. Verdo Divino, 2000, p. 51-53




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