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Karl Barth En Sus Textos (Primera Parte)

La Centralidad de la Cristología.

"Jesucristo, la llave para la comprensión de Dios, el Universo y el Hombre "
Herbert Hartwell


Para Barth, Jesucristo es el punto de partida de cada proposición teológica. En ese sentido, la revelación implica “un misterio”, y Barth lo explica de la siguiente manera:  
“Una dogmática eclesial debe, por supuesto, estar determinada cristológicamente como un todo y en su corpus, llevar la marca de la Palabra de Dios revelada y atestiguada por la Sagrada Escritura, además debe ser proclamada por la Iglesia, este es su único criterio, asegurarse de que esta Palabra revelada es idéntica a Jesucristo. Si la dogmática no puede sostenerse por sí misma, para considerarse Cristología, sin duda ha sucumbido ante la influencia externa y está a punto de perder su carácter de dogmática eclesiástica".

Según Barth, Jesucristo es el principio de todas las formas y hechos de Dios. Todo comienza con la elección eterna de Dios del Dios-hombre Jesucristo. Barth comienza su doctrina de la elección con estas palabras:

 “La elección de la gracia es el principio eterno de todas las formas y obras de Dios en Jesucristo. En Jesucristo, Dios en Su gracia libre se inclina a sí Mismo por el hombre pecador y al hombre pecador para él Mismo. Dios mismo absorbe el rechazo del hombre con todas sus consecuencias, y elige al hombre para participar en su propia gloria".

Lo mismo sucede con la doctrina de la creación (Dogmática Eclesiástica III,1), de la antropología (III, 2), de la providencia (III,3), de la elección (II,2) y también de la doctrina de Dios (II,1). En consecuencia, no sorprende el hecho que a veces Barth haya sido acusado de "cristomonismo". Sus once volúmenes de la Dogmática Eclesiástica son la explicación y la revelación del único nombre: Jesucristo.

La persona de Jesucristo.

¿Quién es Jesucristo para Barth? En cuanto a la percepción de la persona de Jesús, Barth permanece dentro el marco de la teología ortodoxa. Sin duda alguna Barth acepta la Cristología de la iglesia primitiva. “El núcleo central de la Cristología de la iglesia primitiva es que Dios se hace uno con el hombre: Jesucristo es Dios y hombre". Al hablar de las dos naturalezas, de la vere Deus y la vere homo, en la persona de Jesucristo, el Concilio de Calcedonia no tenía la intención de resolver el misterio de la revelación, sino más bien percibió y respetó este misterio.

Para explicar mejor la cuestión de la persona de Jesucristo, Barth hace una profunda exegesis de Juan 1:14 – 'Ho Logos sarx egeneto' – La Palabra se hizo carne.

1.      Antes que nada, esta frase dice que Jesús es Dios. “Ho Logos, la Palabra, de la que se habla en Juan 1:14, es la palabra divina, creativa, conciliadora y redentora que participa sin restricción en la naturaleza divina y la existencia, es el eterno Hijo de Dios." En su futura exposición de la frase Barth apunta a los siguientes elementos:

            (a) La Palabra es el sujeto del devenir. Nada le sucede, sino la encarnación es su propio acto.
            (b) Esta transformación tuvo lugar en la libertad divina de la Palabra. No descansa sobre            alguna necesidad de la naturaleza divina, sino Dios lo hizo en su libertad soberana.
            (c) Incluso en el estado de convertirse o de haberse convertido, la Palabra sigue siendo libertad y soberanía Dios.

  
      2.  Jesús es totalmente hombre. Decir que Jesús es Dios no es lo único que podemos acentuar             (aunque es un aspecto básico). Tenemos que agregar inmediatamente: totalmente hombre,          porque la Palabra se hizo carne, es decir, verdaderamente hombre. "Se convirtió en hombre,      hombre verdadero y real, participando de la misma naturaleza y existencia humana, la misma forma y esencia humana, de la misma historicidad que la nuestra.” Pero al mismo tiempo tenemos que agregar: sin pecado. Siendo Jesucristo La Palabra de Dios encarnada, pero excluyendo el pecado.

Sin embargo, tenemos que entender apropiadamente esta impecabilidad. No es un estado estático, una idea estática de la excelencia humana del carácter, virtud o buenas obras, sino es una relación dinámica con Dios.

      3. “El Verbo se hizo carne". En tercer lugar, debemos hacer hincapié en la palabra "se hizo". Esto    no significa que el Logos se convierta en un hombre y deje de ser Él en sí Mismo. Ni tampoco                    significa que sea un tercer tipo de ser, un hibrido entre Dios y el hombre. No, Él toma una             naturaleza humana sobre Sí mismo además de una naturaleza divina. Barth incluso defiende su posición en términos abstractos como anhypostatos y enhypostatos*. No hay duda alguna de que             Barth está completamente de acuerdo con la Cristología de la Iglesia Primitiva.

La Encarnación nos enseña dos cosas:

(a) Hace evidente el misterio de la Encarnación, es decir, el vere Deus y el vere homo en una persona, este misterio no puede ser entendido intelectualmente sino solo espiritualmente.

(b) Hace evidente que solo Dios es el autor de la nueva creación del Dios-hombre, Jesucristo.

Es necesario hacer una aclaración al inciso (b), antes de que pueda haber un malentendido. Hablar de la creación del Dios-Hombre Jesucristo supone un lenguaje teológico. Es decir, Se dice que la naturaleza humana de Cristo antes de la Encarnación es impersonal, y a partir del primer momento de la Encarnación, es enhypostatos, es decir, una naturaleza (humana) que existe en una persona particular o hypostasis.  No estamos hablando de la preexistencia de Cristo sino de su Encarnación.

Es importante recalcar que los términos anhypostatos y enhypostatos provienen de la Ortodoxia Protestante. Barth adoptó está doctrina de la teología Protestante, hacia finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, expuesta tanto en la teología Luterana como la Reformada conocida como Ortodoxia Protestante (Altprotestantische Orthodoxie). En ese sentido, la Ortodoxia encuentra la distinción de los términos en Leoncio de Bizancio.



*    Bruce L MacCormack, Karl Barth´s Critically Realistic Dialectic Theology, It´s genesis and development 1909-1936 (Oxford, 1995), p. 367. La Cristología es el corazón de la teología de Barth. Entre 1909 y 1936 Barth desarrolla el concepto de Encarnación del Logos en contradicción con la existencia humana, el modelo y fundamento de la analogía fidei: “Con la adopción del modelo anhypostatico-enhypostatico de la Cristología, la teología de Barth se mueve a una nueva fase. El modelo anhypostatico-enhypostatico ha suplantado a la dialéctica tiempo-eternidad como la parábola central que expresa la Realdialektik de lo velado y develado (veiling and unveiling) de Dios. La adopción de la doctrina Cristológica de Barth fue un evento decisivo en su desarrollo tanto que podríamos hablar de teología Dialéctica a la Sombra de una Cristología anhypostatica-enhypostatica, dividida dentro de un período pneumatocentrista que abarca de 1924 a 1936 y un período cristocentrista a partir de Septiembre de 1936. 

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