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Lección 2 ¿Visión Teológica o Visión Antropológica del Evangelio?




Michael Hardin

En nuestra primera lección, te invité a examinar la Narración de la Pasión de Marcos (y la de Juan, si así lo deseas) y a hacerte la pregunta: ¿Dónde veo a Dios? El hecho es que Dios no está en ninguna parte en la Narración de la Pasión. Sin embargo, ¿no es este el evento en el que los cristianos confiesan que Dios estaba realmente presente? Si leemos la narración tal como está, y no vemos a Dios presente, necesitamos reconsiderar cómo es que Dios actúa. La lectura que te pedí que hicieras esta en línea con la "teología de la cruz" de Martín Lutero. En sus tesis sobre la disputa de Heidelberg de 1518, Martín Lutero distinguió entre una "teología de la gloria" y una "teología de la cruz". Aquí están las tesis pertinentes:

19. No puede llamarse en justicia «teólogo» al que crea que las cosas invisibles de Dios pueden “aprehenderse a partir de lo creado.” (Romanos 1:20; cf. Cor 1:21-25),

20. Merece ser llamado teólogo, a quien aprehende las cosas visibles e inferiores de Dios a partir de la pasión y de la cruz.

21. El teólogo de la gloria llama al mal bien y al bien mal: el teólogo de la cruz llama a las cosas como son en realidad.

22. La sabiduría que considera las cosas invisibles de Dios a partir de las obras infla, ciega y endurece totalmente.

Lo que Lutero está diciendo es esto: si crees que Dios se revela en los procesos históricos (la ascensión del Führer) para los nazis alemanes o la “unción de un candidato presidencial” para los estadounidenses), desastres naturales o plagas, o en la riqueza, fama o poder (o “señales y maravillas”), entonces no estás viendo a Dios sino a un ídolo creado por ti mismo. Has comprado una hermenéutica deuteronómica (Dios bendice lo bueno y maldice lo malo), y también tienes un forma sacrificial de pensar que justifica la violencia y la exclusión de una forma u otra. Esta es una teología que requiere un deus ex machina, un Dios que interviene en la historia humana en nombre de "Dios mismo" (por supuesto, siempre concebido por 'mi grupo'). Esta es la teología predominante del Cristianismo Protestante Americano y la infección a invadido a sus contrapartes en todo el mundo.

Para Lutero (y para mí también), Dios no debe encontrarse en esas cosas que "vemos" o que podríamos reclamar como “manifestaciones de Dios.” Si la afirmación Cristiana es que el evento redentor más significativo es la crucifixión de Jesús, y en ese evento no podemos percibir a Dios, y de hecho solo podemos confesar que Dios está presente en el sufrimiento más abisal, esto anula virtualmente toda la teología Protestante que, como muchos de ustedes saben, busca signos de éxito o lo sobrenatural como formas de reclamar la presencia de Dios. En resumen, Dios no se encuentra donde tantos reclaman y Dios se encuentra en "lugares" que muchos no pueden ver.

Este es un cambio de perspectiva. Prueba este pequeño ejercicio, se le conoce como lectura Gestalt. Ten listo tu diario. Regresa a la escena de la crucifixión e imagínate las diversas "vidas" de los que están alrededor de la cruz: los soldados, los interlocutores, las mujeres. Escribe lo que crees que podrían / estarían pensando o sintiendo. No leas más hasta que hayas hecho esto por favor.

¿Alguna de tus imágenes ve a Dios presente? ¿Como pudieron? Incluso si pasas por el Lugar Santo el sábado ¿Qué es lo que escuchas allí? Prueba este ejercicio de la imaginación. ¿Qué le ha sucedido a la teología de los discípulos? ¿Qué esperaban de Dios? ¿Cuáles fueron sus decepciones? ¿Temores?
El Viernes Santo produce un cambio de perspectiva radical porque requiere que todo lo que nosotros (y los discípulos) pensamos sobre Dios se estrelle contra el suelo. Es por eso que a menudo he dicho que en el Calvario todos los conceptos de dios mueren. Lutero miró la riqueza y el poder de la Iglesia Católica medieval que debido a la riqueza y el poder podría reclamar que Dios los había "bendecido" y rechazó la visión que envolvía a Dios en esa afirmación. Yo miro en el Cristianismo Protestante con su "evangelio de la prosperidad", su evangelio de "autoayuda", su evangelio de "señales y maravillas" y afirmó lo mismo. Es el Calvario lo que diezma estas falsas doctrinas de Dios. El Calvario termina con la legitimidad de cualquier dios superhéroe, de un deus ex machina, de un dios poderoso o un dios de poder y gloria. En cambio el Calvario redefine a Dios de una manera más radical. La muerte de Jesús nos lleva más allá de todas nuestras ilusiones teológicas, nos lleva del “sufrimiento de Dios" al "Dios sin poder." El teólogo del siglo XX Jürgen Moltmann ha hecho un mejor argumento en su segundo libro, The Crucified God (El Dios Crucificado).

Ahora aquí entramos a la segunda parte de esta lección. El apóstol Pablo sostiene que "Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo porque es Dios "(2 Cor 5:16-20). Pablo miró al Calvario a través del mismo lente que acabas de mirar. ¿Qué fue lo que le llevo a ver en la muerte de Jesús el acto supremo de Dios (después de la creación)? ¿Qué se necesita para ver a Dios en el Calvario?

Mira otra vez. Piensa en la experiencia de Pablo en el camino de Damasco. ¿Cuál fue la pregunta que se le hizo en su 'visión'? ¿No estaba Pablo relacionado con la violencia sagrada, no era él alguien que pensaba “estar haciendo lo correcto" y busco purificar a la comunidad llevando la muerte a otros? ¿No era fiel a la Torá? Por supuesto que lo era, por La Torá valorizaba la pureza de la gente. Fineas (Números 25) fue tenido en gran estima por su asesinato que, según la Torá, le valió un sacerdocio perpetuo y un pacto eterno. Pablo se enfrenta en el camino de Damasco con su teología de la acusación. Lo que percibió como solución en realidad fue el problema.

¿Qué nos enseña esto? Volviendo a nuestra lectura Gestalt de hace un momento, nadie en el Calvario pensó que lo que estaban haciendo era injusto. Sin embargo, esta misma injusticia se convierte en el punto focal de la experiencia de conversión de Pablo. En otras palabras, la revelación antes que nada para nosotros, es antropológica más que teológica.

No podemos cambiar nuestra percepción de Dios hasta que cambiemos nuestra percepción de nosotros mismos en relación con Dios en Cristo en el Calvario. Mientras permanezcamos al pie de la cruz y tratemos de justificar lo que está ocurriendo allí, nunca veremos a Dios. Este es el problema de una lectura sacrificial de la cruz (o lo que comúnmente se conoce como sustitución penal), porque aquí la cruz es justificada por Dios; esto simplemente coloca a Dios del lado de los perseguidores que también afirma que Jesús se merecía lo que obtuvo. Mientras uno intente justificar la crucifixión de Jesús nuestra teología siempre dejará una puerta abierta para la lectura del sacrificio. Una vez que esta puerta esté cerrada todo cambiará y dejaremos “espacio” para que el Espíritu Santo quite las escamas de nuestros ojos. Solo cuando confesemos que Dios no deseó la muerte de su amado Hijo, podremos reconocer que fuimos nosotros solos (la humanidad) quienes necesitaban esa muerte. Al hacerlo también podemos comenzar a ver cómo hemos jugado con estas tendencias procesales como cristianos en relación con otros, creando todo tipo de doctrinas (desde la elección arbitraria, la expiación penal hasta el castigo eterno, sin mencionar nuestra ética) que podemos usar para justificar, marginar o excluir a otros. En otras palabras, solo es posible tener una comunidad santa si tenemos un Dios santo que justifique y fundamente nuestros actos de violencia contra los demás.

Uno de mis objetivos ha sido repensar toda la doctrina Protestante (evangélica) a través de este lente, sin dejar piedra (doctrina) sin remover; si fuera un hombre más joven podría comenzar a escribir una teología sistemática desde esta perspectiva. Mientras tanto, utilizaré toda mi fuerza intelectual y espiritual para derrocar a esta "teología de la gloria" Protestante. Ahora quizás puedas entender por qué tengo tal “animus” contra instituciones como Bethel Redding1 y de hecho prácticamente contra todos los movimientos carismáticos. La teología de estas instituciones (e incluyo toda la teología influenciada por el Fundamentalismo o el Evangelicalismo Conservador) no es el Evangelio en absoluto; es solo otra forma enferma de una lectura sacrificial de la Biblia. No tiene nada que ver con el Dios del Evangelio de Jesucristo, ni puede tomar el Calvario en serio. Hay una línea divisoria que pone límites al Cristianismo de hoy y es la misma línea que Pablo (y el escritor del Cuarto Evangelio y Lucas-Hechos [Marcos y hasta cierto punto Hebreos]) dibujó en la arena teológica hace 2,000 años. Nuestra tarea no es hacer amigos con esta falsa teología; nuestra tarea es decir la verdad para poder deconstruir y mostrar a las masas por qué este pseudo-evangelio no es Evangelio. No puede haber compromiso aquí. Comprometerse en este punto es relegar el Cristianismo a otra forma de religión arcaica basada en la violencia sagrada.

Y este Dios vino a exponernos, aplastarnos y liberarnos de Jesús de Nazaret.


1Iglesia Evangelica en California, E. U.

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