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Lección 8



Michael Hardin

Si en algún punto de tu teología afirmas que Jesús es Dios encarnado y que todo lo que hizo fue a sabiendas que era Dios, que conocía los pensamientos de Dios, que podía leer los pensamientos de la gente, que realizaba milagros de todo tipo debido a su poder sobrenatural o algo así, entonces tu tienes un Salvador Risueño. Pero ¡Alégrate, tonto! ¿No te das cuenta que tu Jesús realmente nunca se encarnó? ¿No ves que tu Jesús no es como tú y es por eso que pasas todo tu tiempo tratando de ser "sobrenatural" como él? Un Jesús hecho a tu propia imagen, una imagen distorsionada y rota sobre cómo es la verdadera humanidad. El Salvador Risueño es gnóstico, en tal Salvador el Espíritu de Cristo dejó al Jesús humano para sufrir y morir solo, mientras se posaba sobre él riendo con Schadenfreude (júbilo). El Salvador Risueño no puede y no redimirá a la humanidad.

Jesús no fue conocido de esta manera en el período apostólico por aquellos que le siguieron. Jesús era el Verdadero Humano al que se le ha dado un nombre impronunciable. Creo que uno se puede remontar al periodo histórico de Jesús para comprender los elementos de su misión. Esta perspectiva Cristológica es especialmente dominante en Pablo y el Cuarto Evangelista, así como en el escritor de Lucas-Hechos y el escritor de Hebreos. A pesar de haberse cuestionado, creo que también se puede hacer un caso similar para el escritor de Marcos. Si el himno de Filipenses 2:5-11 puede rastrearse desde un Vorlage (modelo) Arameo o al menos un medio Semítico, es posible que también podamos buscar un modelo Cristológico en el Cristianismo Judío. Esto sugiere que el enfoque de la iglesia primitiva fue realista, no idealista. Los eventos que rodearon a este ser humano alteraron todo, en Todas partes, para Todos, por Todos los Tiempos. No eran los dioses que bajaban de vez en cuando; fue un acto invasivo totalmente, penetrar en el núcleo más profundo, el corazón de los corazones, de lo humano y, por lo tanto, de la creación. Esta fue una encarnación total, completa y absoluta.

Esta es la forma en que la Iglesia primitiva entendió la relación de Dios con Jesús. Este humano era Señor. Este humano había muerto. Y como ya lo he dejado en claro en las lecciones 1-7, la encarnación no puede ser concebida o entendida separada de la cruz (Narración de la Pasión). La encarnación no es especulación metafísica sino solo relacionalidad ética observable. Esta es una razón por la que leer libros de Cristología es muy aburrido; carecen de historia, narrativa, trama, acción o personajes. Estos libros son argumentos basados en la especulación, llenos de notas a pie de página, pero no obstante sigue siendo especulación. Leer a la abrumadora mayoría de los "místicos" contemporáneos es un ejercicio teológico de futilidad y una pérdida de tiempo precioso. La humanidad de Jesús puede ser confesada pero como es fundamentalmente docetica, esos confesores y místicos nunca entienden lo que hicieron de este lado o en Calcedonia.

¿Por qué? Hacer Cristología a través de Calcedonia es como caminar por un alambre. En un día con viento no toma mucho moverte de un lado o al otro. Analizar la divinidad y la humanidad de Jesús en este modelo ha sido la ruina del Cristianismo Occidental. No digo que los debates fueran inútiles en 451 C.E. Ni estoy diciendo que en Occidente se descarte el "no ... no" (ver Hechos del Concilio de Calcedonia con introducción y notas de Richard Price y Michael Gaddis). Lo que estoy diciendo es que la Cristología se caracterizó como especulación metafísica sobre la relación Dios-hombre, esto en Jesús produce un cadáver, totalmente ortodoxo, pero bueno solo para la disección.

Intenté mostrar en las Lecciones 1-7 que la estructura de nuestro pensamiento y ética teológica, Semana Santa y el largo proceso de conversión (espiritualidad como discipulado) es una y la misma cosa. La vida es intelectual, litúrgica y psicológica-espiritual, todo al mismo tiempo. Porque nuestra espiritualidad no esta divorciada de nuestra epistemología, “cómo” sabemos es el “cómo” experimentamos, el “cómo” comienza con la pregunta “¿Por qué?”que solo puede responderse comenzando con la pregunta por el “quién”. En otras palabras, entender la profundidad del "por qué", ya nos separa en pedazos, el espíritu del alma, pero no podemos comenzar a preguntar por el "quién". Es cuando el "por qué" nos corta hasta el núcleo donde hacemos la pregunta por el “quién” de Dios.

Hacer la pregunta por el “quién" nos sumerge en la historia de Jesús. Su historia, historia y nuestra historia. Este entrelazado de historias aparece en los Evangelios en la Narración de la Pasión. La pregunta sobre el “por qué" nos lleva directamente a ese campesino Galileo acusado de blasfemia religiosa y traición política, que, incluso si no supiéramos la historia de su vida, aceptaríamos que fue solo un ser humano como cualquier otro. La historicidad de la Narración de la Pasión, sobre la viabilidad de los eventos que realmente sucedieron, no es poco importante. No es más que una minoría de académicos la que diría lo contrario. Aquí tenemos la misma historia como las demás historias que cuentan de donde venimos, lo que se llama origen o creación de mitos y/o mitos fundadores de asesinatos. Aquí está este texto histórico sobre esta persona histórica y la estructura de la historia es idéntica a los dioses de los mitos. ¡Sí! Porque el verdadero Dios está a punto de quitar estos textos ancestrales de nuestros propios ojos; textos e historias sobre los cuales hemos estado erigiendo civilizaciones hasta el día de hoy donde hemos construido una Aldea Global.

La similitud estructural entre el Evangelio y el mito es la ruina de los procesos racionales humanos, porque si, como yo he argumentado (especialmente en mi tesis de doctorado), que todo el conocimiento proviene de la víctima como nuestra 'tácita dimensión' (Michael Polanyi) esto sólo puede significar que la Narrativa de las Pasión tiene todo que ver con el 'conocimiento moderno.' Esta es una gran idea de René Girard planteada en los años 60 y 70 y trae a la teología y la ciencia a una conversación muy concreta (lo que yo llamaría un postfundacionalismo críticamente realista a la LeRon Shults). Además, uno no puede divorciar el estudio histórico de la Biblia del estudio histórico de la doctrina y cualquier otra teología. Una teología completa no es ni lo uno ni lo otro sino es inmune a ellas. Una teología que no es histórica es docetica. Este es uno de los problemas con todas sus implicaciones del “positivismo revelante" que se encuentran en la teología Protestante desde Calvino hasta Barth. No puede tomar la ciencia del historiador en sí misma; tiembla ante la fea zanja de Lessing, como si al pisar la grieta uno cayera. Gott im Himmel (Dios en el cielo) El Cristo crucificado es lo concreto, lo real, lo histórico, lo actual. Si existiera tal cosa como el “Das” Kierkegaardiano (que significa todo lo que necesitamos saber de Jesús es que existió), es su Das cruciforme.

Esta conclusión solo es posible porque el foco de la Pasión está en el Jesús humano. Es por eso que, como intenté mostrar en las Lecciones 1-7, nos convertimos en ateos frente a la Cruz, nuestros conceptos de dios mueren; lo que nos queda es un humano palpitando, sangriento y moribundo que fue sacrificado por nosotros; rechazado no solo por nosotros, sino aparentemente también por los dioses. Este es un aspecto de la anulación del mito (el segundo es el perdón, el tercero es la falta de unanimidad, el cuarto es la vindicación de Pascua, el quinto es el Verdadero Humano como Modelo).

El hecho es que cuando los Cristianos realmente tienen a un Jesús docetico, aborrecen el Evangelio que es completamente encarnacional y no sacrificial. Llegará un momento en que su mecanismo religioso-cultural colapse, cuando su estilo de vida de clase media descienda a la pobreza. Su dios no podrá ayudarlos entonces. El Salvador Risueño simplemente seguirá riendo. Quizás entonces considerarán a Cristo el crucificado. ¿Quién dice que lo tomará?

Es un “por qué” como en la pregunta “¿por qué me persigues?”

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