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Lección No. 9 ¿Vere Deus Vere Homo?




Michael Hardin

(Para algunos de ustedes, este enfoque del Nuevo Testamento será extraño o se sentirá extraño. Si es así, los animo a unirse a algunos de los grupos de lectura con que contamos).

Contar la Historia de Jesús y Nuestra Historia pero con honestidad.

Al considerar a la persona de Jesús, estamos considerando una historia, una narración, con personajes y trama. La historia de Jesús es la historia de Dios y la historia de la humanidad narrada como un cuento. El lenguaje metafísico del Credo de Calcedonia (451 C.E.) vere deus, vere homo (Dios verdadero y verdadero humano) funciona como un par de límites, pero no son en sí mismos el Evangelio. Uno simplemente no puede contar una historia en categorías metafísicas abstractas. La narrativa es esencial para la doctrina. La doctrina que se formula de manera abstracta no es doctrina Cristiana, porque como Diana Butler-Bass lo ha observado, la doctrina es un bálsamo sanador.

En los grandes Credos, la historia de Jesús es breve, se reduce a un conjunto de momentos teológicos clave y allí no se menciona su vida o enseñanzas. Además, la historia de Jesús es la clave más grande para contar lo humano de la historia, desde tiempos inmemoriales, hasta el fin de los tiempos. La iglesia apostólica afirmó que la historia de Jesús modelaba toda la historia humana, o la alta historia y que de principio a fin esta historia también contó la historia de la relación de Dios con esta humanidad. Vere deus, vere homo.

Si te detienes a pensarlo, la historia de Jesús parece haber sido escrita antes del final del primer siglo, suponiendo que el Evangelio de Marcos fuese compuesto alrededor de 70 C.E. Del material que uno encuentra en los Evangelios, parece que había una gran cantidad de tradición oral en todo el Imperio. ¿Por qué es importante? ¡Porque la tradición oral es testigo de los componentes de la historia! Es el proceso tradicional, desde la narración de los primeros testigos hasta la inscripción del texto que transmite las historias de los milagros de Jesús, los exorcismos, curaciones y discusiones con sus interlocutores, así como una cantidad significativa de enseñanza. Este testigo robusto puede ser encontrado tanto en las actividades textuales como en las redaccionales (los escribas que copiaron los textos y los editores que formaron el 'original' o texto Ur).

El Evangelio no es un conjunto de doctrinas sino la narración de la historia de una persona real, Jesús de Nazaret. Un ensayo publicado a mediados del siglo XX y que lamentablemente hoy día rara vez se hace referencia a él es el de Oscar Cullmann, sobre la Tradición. Él argumenta que Pablo identifica estrechamente al Señor Jesús y al Espíritu Santo como los guías de la formación en la Tradición. En otras palabras, el Espíritu de Jesús en la comunidad eclesial influyó en la forma sobre cómo se contó su historia (y yo diría que este proceso todavía está en curso).

Me parece interesante que Marcos parece estar estructurado sobre el modelo de un mito de la Batalla Cósmica (como John Oliff) afirma en su disertación. En otras palabras, el primer Evangelio es una respuesta directa a la forma en que los humanos cuentan la historia, como mito (como el que cubre a la víctima). En el Evangelio, la víctima se convierte en vencedora y, como Robert Hamerton-Kelly
ha argumentado de manera convincente (El Evangelio y lo Sagrado), es la narración del Templo en Marcos 11 la clave hermenéutica para entender este 'conflicto cósmico' como el choque de religión y revelación. Entonces es bastante fácil moverse al trabajo de René Girard y la teoría mimética para explicar por qué estas similitudes estructurales son importantes y qué es eso revelado en y por la narración del Evangelio de la historia de Jesús.

Si leemos la historia del Evangelio como una historia sobre el encuentro entre Dios y la humanidad, no necesitamos reducir ese encuentro a un momento, sino de principio a fin, debemos comprender ese encuentro en la forma hermenéutica dada a nosotros por la estructura del Evangelio, ¡como una historia redentora y liberadora de buenas y maravillosas noticias! Cuando la doctrina es concebida como historia, se reduce la tentación de llenar categorías como “humanidad” y “Dios” de manera abstracta y en su lugar la narración misma se llena de historia. El problema de casi toda la doctrina Protestante se puede encontrar aquí: llenar categorías con contenido extraño, torciendo automáticamente la historia desde el principio. Si nuestro entendimiento de deus y homo no son tomadas de la historia en sí, entonces podemos tener todo lo vere que queramos y todavía estaríamos contando mal la historia.

Esta mala interpretación ya corre dentro de la iglesia post-apostólica. El Evangelio de Mateo proviene de la misma cercanía como La Didache y las cartas de Ignacio (y creo que comparten una tradición común y un medio sociológico), que debería ser Antioquía. Aquí tuvo lugar la gran lucha por el papel de la Ley en la Cristiandad. Aquí perdió Pablo. El Evangelio de Mateo refleja varias cosas. Primero, el autor es un escriba judío altamente capacitado, familiarizado con la tradición textual judía, la tradición oral y las técnicas interpretativas rabínicas (comentario de Davies y Alison, Midrash de Michael Goulder y Leccionario de Mateo. En segundo lugar, el Evangelio de Mateo evidencia el trabajo de un midrashista; Mateo tomó el texto de Marcos y, de buena manera rabínica, 'expandió' la narración, reescribiendo el texto de Marcos y creando el suyo propio. Si, de hecho, la comunidad Cristiana Judía de Mateo está luchando con una reforma de la identidad Judía por un lado, también está luchando con la aparición del Paulinismo por el otro. Estoy de acuerdo con esos estudiosos quienes detectan un prejuicio anti-paulino en este Evangelio (recuerden que Marcos fue un evangelio influenciado por Pablo, y hace que los discípulos y Pedro se vean especialmente tontos y sin comprensión. Mateo toma a Marcos, recorta los elementos anti-Petrinos, agrega algunos de sus propios elementos pro-Petrinos [“Tú eres la roca y sobre esta roca ..."], y reclama la garantía histórica en el ministerio de Jesús por hacerlo.

El Evangelio de Mateo está incrustado en el marco teológico del Judaísmo del Segundo Templo (para evidencia de esto ver W. D. Davies, El Sermón del Monte). Es este Evangelio el que pone en boca de Jesús todo tipo de dichos sobre la retribución escatologica. Lucha por un pacifismo ético mientras mantiene una militancia escatológica. Girard podría decir, “un texto con dolores de parto." ¿Es entonces significativo que el Evangelio de Mateo se haya vuelto el más popular del segundo siglo del Cristianismo? El Cuarto Evangelio casi pierde la batalla por su reconocimiento canónico en este
tiempo debido a su uso por el Cristianismo gnóstico. El Evangelio de Lucas fue percibido como el Evangelio de Pablo y Marcos no fue tan bien recordado (ver los comentarios de Papias).

Además, cuando el canon se terminó, a Mateo se le dio la primacía y, extrañamente, el último libro del Nuevo Testamento, el Apocalipsis de Juan, puede colocarse dentro de la misma categoría "teológica" que la de Mateo, repleto de una escatología retributiva. Tanto Mateo como el Revelador se perciben a sí mismos bajo ataque. Ambos responden de la misma manera como Miroslav Volf lo hace en Exclusión e Inclusión; un compromiso ético para la no violencia junto con el aplazamiento escatológico de la violencia (una dispensacionalización sutil).

Marcos, Lucas y los escritores del Cuarto Evangelio tienen una perspectiva diferente sobre el papel de la Torá en Mateo. Es muy probable que Mateo haya creado 5:17-20 de una sola tradición, aunque cabe la posibilidad de que quizás 5:17 provenga de la auténtica tradición de Jesús. Bien podría ser que las comunidades Mateanas estuvieran comprometidas con el Judaísmo como si se estuvieran reconstruyendo a si mismas en el Concilio de Jamnia en los años 80 C.E. ya que requieren cierto honor para la Torá en el Evangelio de Mateo al responder la pregunta "¿Quién es el verdadero heredero del pueblo de Israel?" Marcos sostiene que Jesús violó la integridad de la Torá varias veces, Lucas estructura su narrativa de viaje (9:51-18:12 creo) alrededor del modelo del profeta rechazado, usando a Moisés como el arquetipo (como lo sugirió David Moessner, El Señor del Banquete). También se puede argumentar que el encuadre de Lucas de la historia de Jesús es una crítica de la hermenéutica del Deuteronomio hermenéutica en toto. El Cuarto Evangelio, compuesto por el escritor más capacitado y hábil de la Biblia, es anti-Torá y Jesús eclipsa a Moisés de derecha e izquierda (también conocido como el paralelismo Jesús-Moisés del cual hay mucha literatura). Pablo coloca la Torá del lado de la ecuación pecado, muerte y satanás. En resumen, ¡La tradición mayoritaria no enmarca el final de la historia de Jesús en un contexto retributivo! La representación sacrificial de la historia de Jesús no comienza con Constantino, sino con Santiago, Pedro, Juan y la iglesia de Jerusalén, en su versión del Cristianismo (para una narrativa retributiva en el Nuevo Testamento ver David Neville, A Peaceable Hope).

Destaqué en las primeras siete lecciones por qué un enfoque cruciforme es esencial para leer todos los textos. Este enfoque me permite ver el Evangelio de Mateo como un "texto en trance". Ubicarlo sociológicamente dentro del Cristianismo Judío, reconociendo la redacción de los escribas, colocándola con la trayectoria de Antioquia y ver claramente el mismo fenómeno que ocurre como el postulado por Lou Martyn y Douglas Campbell sobre los falsos maestros que plagaron las comunidades eclesiales de Pablo. Este cristianismo judío con su hermenéutica sacrificial se ve claramente en la carta de Judas, el hermano de Jesús; todavía no estoy seguro en dónde colocar las Petrinas y las Pastorales. Sin embargo, hay una gran oportunidad de explicar esta reconstrucción histórica que parece tener en cuenta todas las pruebas (incluso si algunas son inciertas).

La historia de Jesús fue un campo de batalla en la iglesia primitiva y estaba en juego el papel de la Torá en la vida de la comunidad Cristiana emergente. Al igual que la comunidad de Mateo, la erudición evangélica ha elegido esta interpretación de la historia e inconscientemente le dio primacía hermenéutica. Opto por dar primacía a la historia contada congruentemente por los autores de Marcos, Lucas, El Cuarto Evangelio y Pablo (mi versión del canon evangelio cuádruple). Así como la religión y la revelación corren a través del canon judío, también corren a través del canon cristiano. Somos los llamados a 'dividir correctamente la palabra de verdad' y esta división no se encuentra en Dios (como ocurre cuando los elementos sacrificiales a la rendición de Mateo no son reconocidos). Entonces, para contar claramente la historia de Jesús uno debe estar cruciformemente enfocado y esto significa que, como afirma Pablo, la Torá muere cuando Jesús muere.

Lo que estoy diciendo aquí es similar a lo hecho por Raymund Schwager en (Jesús en el drama de la salvación) y Hans Urs von Baltasar en “Theo-Drama". El católico von Balthasar enmarcó el encuentro Dios-Humano como un drama con varios hechos; Schwager tomó esto y refinó a von Balthasar al mostrar que las ideas de la crítica histórica de la erudición con respecto al Siz-im-Leben-Jesu (o sólida roca histórica) agudizó el foco de ese drama. Mi pequeña contribución sería mostrar que una reconstrucción del período apostólico, eliminando los lentes color de rosa y el idealismo platónico, muestra la crisis del Cristianismo, no fue fácil aceptar el período de “ver cómo se aman los unos a los otros". Al aplicar la crítica histórica al nivel de redacción, claramente se pueden demostrar los orígenes del cristianismo sacrificial en la iglesia de Jerusalén. En la medida en que pueda mostrar los paralelos entre el primer siglo de la cristiandad judía, la vida eclesial y la teología Protestante estadounidense contemporánea, concluire, junto con Cullmann, que es Jesús, por el Espíritu, quien dibuja esa misma línea en la arena hoy. ¡La tradición está viva!

Una nueva historia, y la historia de Jesús es definitivamente "nueva", requiere un nuevo marco, uno que revise las decisiones de la iglesia primitiva con respecto a esta mezcla de textos sacrificiales y no sacrificiales en un solo canon; y eso significa volver a revisar la composición de final del primer siglo o principios del segundo siglo conocida como Los Hechos de los Apóstoles. No creo que este escritor nos haya hecho un favor tratando de hacer que Pablo y la iglesia de Jerusalén fueran una gran familia. Tres de los Cuatro Evangelios y Pablo son testigos de este cisma; si uno está tan inclinado por esta perspectiva podría agregar a Mateo y Santiago. Cuanto antes nos quitemos nuestras gafas “Lucanas” cuando se trata de la iglesia primitiva, mejor.

Para una mejor comprensión: No estoy menospreciando el uso que hace el autor de las fuentes o la historiografía, aprecio considerablemente el entendimiento que Martin Hengel tiene de Hechos, pero es importante reconocer que este documento está compuesto como Judeo-Cristiano pero a la vez se está volviendo tan anti-Paulino que se refiere a Pablo como el anticristo, y Pedro es, por supuesto, el protagonista [el Kerygmata Petrou incrustado en las Homilías Clementinas y las Reconocidas]). Una comunidad que crece hasta el punto de tener reconocimiento social y frente a la persecución esporádica querría retratar los primeros días como armoniosos, especialmente para propósitos apologéticos. El Cristianismo Judío había huido de Oriente después de 70 EC mientras que el Paulinismo estaba llegando a buen término alrededor del norte del Mediterráneo, y la comunidad joánica en Éfeso estaba dejando su marca. Añadir a esto la batalla de la Iglesia sobre las Escrituras Judías con la sinagoga (la LXX; aquí, ver Diálogos de Justino Mártir). El abismo que existía entre el Cristianismo Judío y el Cristianismo Gentil era muy grande. Hechos es el intento del escritor por crear una narrativa que explique las dos misiones, pero según lo acordado por los diversos grupos dirigidos por el Espíritu Santo es una gran ficción y una buena historiografía antigua, pero no una buena historia "moderna". Eso tiene sentido si vamos a enderezar la forma en que se cuenta la historia de Jesús pero también debemos enderezar el camino contando nuestra propia historia (historia eclesial). Confieso que soy parcial a la tesis de Tyson de que Hechos fue compuesto alrededor del 120 C.E. para combatir una forma extrema de Cristianismo Paulino, Marcionismo. Cadbury (La fabricación de Lucas-Hechos) convincentemente demostró hace casi un siglo que Lucas y Hechos vienen de la misma mano. Si el Evangelio de Lucas fue compuesto hasta el 90 o 100, los Hechos son obra de un hombre mayor (esto colocaría el nacimiento del escritor en algún momento entre los años 60 o principios de los 70).

Descargo de responsabilidad: aún no he llegado a la conclusión de si Mateo usó Lucas o Lucas usó Mateo, pero yo estoy persuadido de que hay una relación literaria y mientras aprecio el trabajo de Streeter (Los cuatro evangelios), no soy un fanático del supuesto documento 'Q', mucho menos de la reconstrucción fantasiosa y altamente especulativa de capas y comunidades. El libro de Edwards sobre Lucas y el Evangelio hebreo, sin embargo, me han persuadido de que la visión de Streeter sobre un Lucas-Ur es correcto; Edwards identifica una fuente del texto de Ur-Lucas como el Evangelio Hebreo, el otro como Marcos. Esta sería consistente con el uso del autor de las primeras fuentes palestinas en Hechos 1-12.

La erudición histórico-crítica proporciona un aliado útil en este enfoque hermenéutico cruciforme para leer la Biblia.

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